martes, 13 de septiembre de 2022

jueves, 14 de diciembre de 2006

Estrés, Fuente Potencial de Salud y Desarrollo.

Por Juan B. Prado Flores*

http://focusingexperiencial.blogspot.mx/2006/12/estrs-fuente-potencial-de-salud-y.html
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Médico pediatra neonatólogo. Ex coordinador del servicio de Cuidados Intermedios Neonatales, Hospital Luis Castelazo Ayala, IMSS. Miembro de The Institute for BioSpiritual Research.jubpr@yahoo.com (México).


Una historia de estrés agudo postraumático y su resolución
Bajamos por la estrecha carretera de regreso de un paseo dominical. Nuestros amigos lo han hecho minutos antes; después de una curva veo su automóvil varios metros fuera de la carretera. Ellos han salido ilesos, pero están lívidos por el inesperado suceso. Un vehículo a gran velocidad los ha envestido por detrás y echado fuera después de dar “trompos” sin control sobe la cinta asfáltica. Traemos a nuestra amiga -a quien llamaremos María- a su casa en el auto. Los demás se quedan ahí para hacer los trámites del seguro automotriz.

Yo veo a María por medio del espejo interior; está pálida, con sus ojos muy abiertos, comentando con agitación lo que les acaba de ocurrir: el sorpresivo impacto, el haber patinando y dado de vueltas sobre la carretera, que casi chocan con los autos que venían en el otro sentido, que le parecía que se iban a la barranca de la izquierda, que al salir de la cinta asfáltica sentía inminente el choque contra los árboles de la derecha; lo que les pudo haber pasado…

Entonces le digo: “Sé de un ejercicio que tal vez te pueda ayudar; si te parece bien podemos intentarlo”. Me dice que sí y siguiéndola por el espejo interior le hago las siguientes preguntas, propuestas e indicaciones:

Quiero que veas si puedes darte cuenta dónde se siente todo esto que nos estás compartiendo; ve si puedes encontrar en qué parte de tu cuerpo lo sientes. Tómate un tiempo para buscar el lugar en el que tu cuerpo lleva este acontecimiento y dime si lo encuentras. Pasan unos momentos de búsqueda y con los ojos cerrados, me dice tocándose: “Sí, aquí, en el cuello… duele”. Le pregunto si siente que allí recibió el impacto del choque y me dice que no, que no recibió ningún impacto físico; que sintió el golpe que le dieron al coche y las vueltas que dio, pero que ella no resultó con ningún golpe. (Esa sensación en el cuello es cómo lleva su cuerpo el evento emocionalmente traumático, a lo que llamamos sensación-sentida. [9])

Le sugiero que vea si puede ir allí donde está la sensación física de lo sucedido. Se trata -le digo-, de darle a ese lugar una compañía respetuosa, delicada, cariñosa; ve si puedes estar con ese lugar de una manera que le haga saber que quieres estar realmente presente para él, que de verdad te importa... Tal vez puedas hacerle sentir que no está sólo, que tú estás allí con él, que lo acompañas y que estás abierta por si quiere decirte algo. Se queda en silencio intentándolo y luego haciéndolo. (Esto es darle una presencia cálida y amorosa [11] al asunto físicamente sentido)

Mientras sigo conduciendo –precavidamente- mi automóvil, voy tratando de atender sus respuestas. Entonces escucho un: “¡Ay!”; su cara expresa que ha surgido algo inesperado. Le pregunto si ha venido algo, tal vez una palabra, una imagen, un recuerdo, alguna otra sensación o algún sentimiento que conecte con eso físicamente sentido, y me dice, muy impresionada: “¡Acabo de volver a vivirlo todo, exactamente como sucedió!”. La invito a mantenerse acompañando un rato como esto ahora se siente. Lo hace y luego me dice, como no pudiendo entender lo que ha pasado: “Me siento mejor…, creo que ya todo está bien. Ya no está el dolor”. (Se ha simbolizado [4] adecuadamente la sensación-sentida del asunto en el haberlo ‘vuelto a vivir’ y con ello ha venido la transformación en su estado físico, emocional y espiritual, a lo que llamamos cambio-sentido. [9])

A partir de ese momento María ya no volvió a tocar el tema del accidente, regresó el color sonrosado a su cara y se vino comentando animosamente otras cosas durante el trayecto hasta su casa. Yo, que seguía escuchándola y viéndola por el retrovisor no lo podía creer. Nadie hubiera pensado que había estado en riesgo su vida y la de su familia hacía sólo unos minutos. También me llamó la atención que nadie más que yo parecía darse cuenta del cambio en su semblante, en su conversación y en el ambiente dentro del coche, ¡ni ella misma! (El trauma y el estrés fueron procesados desde un nivel bio-psico-espiritual.)

María tenía programada una intervención quirúrgica ginecológica el siguiente sábado, -seis días después de estos hechos. Yo estuve –discretamente- pendiente para ver si reaparecía el dolor del cuello o si surgía alguna otra manifestación física del suceso, lo que no se presentó. Ella no necesitó analgésicos, “collarín”, ni ningún otro cuidado o tratamiento. Entre otras cosas pudo, en su momento, recibir la analgesia quirúrgica sin ningún problema y el postoperatorio fue excelente (agregar al estés agudo el estrés pre, trans y postquirúrgico es, muchas veces, un excesivo reto para el sistema psico-neuro-inmuno-endocrino).

En años, nunca le oí ningún comentario acerca de estos hechos.
Cuando yo le comenté a María que, para animar a un amigo –que tras haber entrado en conflicto en una relación significativa para él había destrozado su auto en un accidente- a enfocar el doloroso asunto que traía cargando, le compartí lo que le había pasado a ella, la noté impresionada al darse cuenta de lo que aquél ejercicio de Enfoque le había beneficiado entonces. Yo me había quedado con que lo que hicimos minutos después del accidente, le permitió, desde su cuerpo, procesar inmediatamente el estrés agudo generado por el angustioso e inesperado acontecimiento. Su evolución me lo confirmó. (El acontecimiento ha sido procesado, evitando así la formación de material-ligado-a-la-experiencia traumática6 e impedido las alteraciones a nivel psico/emocional/espiritual a que el estrés puede conducir. [19])

Hagamos ahora una breve revisión de la psicofisiología del estrés y de cómo se resuelve mediante la técnica-proceso llamada Enfoque (Focusing).


EL ESTRÉS: SU BIOLOGÍA Y SU RESOLUCIÓN ORGANÍSMICA
La reciente investigación en neuro-psico-biología ha venido desentrañando y aclarando las principales vías celulares de las interacciones “mente/cuerpo” que se dan en estados de estrés que generan enfermedad mental y física.[1,2] Abordaremos algunos datos experimentales y reflexionaremos sobre ellos, aunando la experiencia derivada de la técnica-proceso llamada Enfoque Bio-Espiritual, que nos permite enfrentar el reto de la atención integral de la persona afectada ya sea por el estrés agudo, o por sus efectos a largo plazo. [3] Estaremos así, teniendo acceso a un nivel integrativo cuerpo-mente (“...los filósofos existenciales del Siglo XX, han resistido enérgicamente todo esfuerzo por reducir la persona a un dualismo de cuerpo y alma. El espíritu es ‘el otro lado del cuerpo’, para utilizar una descripción acuñada por Merleau-Ponty.”[4]) avalado por la experiencia de transitar, desde un hecho traumático que afecta nuestra biología, hacia una “neuro-psico-inmuno-endocrino-espiritualidad” saludable. Los avances actuales están contribuyendo a cerrar la brecha -abierta por demasiado tiempo-, entre la Medicina y otras áreas de las “ciencias humanas”, que buscan el desarrollo integral, lo que implica un paso enorme hacia la salud global en un mundo donde el estrés no procesado sigue creciendo día con día, convirtiéndose en un problema de salud pública de proporciones pandémicas.

Creación de memorias, aprendizajes y conductas dependientes de una experiencia estresante aguda
Algunas formas inapropiadas de hiperactividad como respuesta al estrés se mantienen por prologados períodos de tiempo. Estados persistentes de miedo y hostilidad (descarga del sistema nervioso simpático) o de desesperanza e impotencia (descarga del sistema nervioso parasimpático) pueden conducir a descompensaciones en los sistemas endocrino, inmune y nervioso, resultando en alteraciones físicas y/o psicoemocionales.

La pregunta es: ¿Qué hace que persista a nivel biológico el efecto negativo de experiencias estresantes como violencia intrafamiliar, accidentes, desastres, asaltos, violaciones, secuestros, guerras, terrorismo, enfermedades, noticias, etcétera, aun después de que ha pasado la situación que lo originó? La clave de un importante aspecto de ello es lo relacionado con la dinámica del llamado “aprendizaje dependiente de un estado” o experiencia (state-dependent learning [5,6]).

Nuestras mentes con nuestros cuerpos están interconectados por una red de sistemas de comunicación mediados por muchas moléculas mensajeras. Ellas son producidas y transmitidas desde el cerebro, el sistema nervioso periférico, el sistema inmunológico, el sistema endocrino, el cerebro gastrointestinal, la piel, etcétera. Tales sustancias estimulan sitios receptores en células específicas del cuerpo, ayudando a regular cada función del organismo e influyendo en el metabolismo, el crecimiento, la conducta y el aprendizaje.

Estados y situaciones de apremio (estresantes), disparan su liberación. Algunas de ellas - catecolaminas, esteroides, citocinas, neuropéptidos, hormonas, etcétera-, tienen la habilidad de pasar a través de las membranas celulares, llegando a tener acceso directo (o indirecto) al núcleo celular. Una vez allí, pueden modular la expresión de ciertos genes de acción intracelular que estaban previamente en reposo, estimulando el ADN para producir otras proteínas y nuevas moléculas mensajeras. Ello constituye el sustrato bioquímico de nuestras memorias, asociaciones, hábitos, emociones y aprendizajes.

La adrenalina, por ejemplo, no sólo activa la respuesta “pelear o huir”, sino también modula la retención de memorias. Ésta es una de las razones de por qué los recuerdos ligados a eventos traumáticos están profundamente prehendidos, fijados, a la existencia de la persona; también explica por qué nuestras memorias de situaciones muy impactantes pueden comenzar a tornarse difusas poco después del evento, pues a medida que el medio celular va retornando a un estado más hacia lo normal, nuestra habilidad para tener acceso a tales recuerdos se dificulta. Lo que ha sido llamado “represión” puede ser una forma de recuerdo ligado-a-una-experiencia realmente inaccesible mediante la conciencia normal.[6]

Efectos de los procesos “dependientes de un estado” o situación, sobre la salud física y emocional
La síntesis proteica para esas emociones y patrones de comportamiento puede continuar aun después de haber retornado un estado emocional y físico más estable, ya que las células continúan generando neuropéptidos que establecen patrones alterados de tensión, miedo e hipervigilia. [5]

Para ofrecer una analogía: situaciones intensas causantes de alteraciones psicofisiológicas “abren la tapa del panel de control” celular que rige el acceso a algunos genes. Una vez abierta, han podido ser inscritos y activados nuevos programas (para ciertos aprendizajes, memorias y conductas). Esta “tapa” se cierra después de que se han “encapsulado” en los tejidos estos efectos, y ya no es fácil parar los programas que se han venido descargando.

Algunos de esos programas disfuncionales pueden permanecer silenciosos hasta que un factor disparador (asociado a la situación original) los activa. La exposición a esos disparadores automáticamente echa a andar el programa, produciendo sentimientos, memorias y respuestas corporales de tipo pavloviano supeditados a lo bioquímicamente estructurado. Las fobias y la continua y generalizada tensión experimentada en el desorden por estrés postraumático son ejemplos de ello.[2,3] Si hay componentes suficientemente intensos de miedo, abuso, odio, soledad, etc., eso puede, convertirse en parte de nuestra química corporal: la biografía se transforma, literalmente, en nuestra biología (
Caroline Myss, 1996).

Aun si uno se siente relativamente estable emocionalmente en el presente, es posible que esos patrones aprendidos en el pasado estén contribuyendo a una salud subóptima.

Los siguientes son ejemplos de condiciones físicas que se han relacionado [5] con experiencias estresantes no resueltas:

- Tensión muscular crónica con patrones musculares en guardia permanente.

- Secreciones hormonales excesivas y crónicas:
Cortisol: genera diabetes e inhibición de la respuesta
inmunológica.
Reguladores del ácido clorhídrico gástrico: úlceras, gastritis,
reflujo.
Adrenalina y noradrenalina: aumenta la tensión arterial y el
esfuerzo cardiaco.
Hormonas sexuales: alteraciones en la menstruación, la
ovulación, endometriosis.

- Alteraciones en el funcionamiento del sistema inmunológico:
Aumento de la susceptibilidad a infecciones.
Incremento de las respuestas alérgicas (a alimentos, fiebre del
heno, asma, etc.)
Enfermedades autoinmunes: lupus, artritis reumatoide, etc.
Aumento para riesgo y avance del cáncer.

- Contracción alterada del músculo liso en el cuerpo:
Asma
Síndrome de colon irritable
Vejiga espástica.

- Constricción del flujo sanguíneo a un área del cuerpo:
Infartos.
Infecciones recurrentes.
Dificultad para sanar heridas y fracturas.

Dificultades para trabajar con síntomas fijados-a-experiencias traumáticas
Intentar sanar ese material encapsulado dependiente de experiencias traumáticas es un reto en diferentes frentes:

a) Hay amnesia, no hay recuerdo consciente del hecho, por lo que uno no puede hacer la conexión entre los síntomas presentes y el inicio de los eventos subyacentes.
b) No hay una vía directa (mientras uno se mantenga en el estado de conciencia ordinario) a través del acto voluntario, de acceder, desprogramar y sanar esas experiencias. En cambio están generalmente presentes mecanismos que mantienen a la persona fuera de contacto con lo que siente, lo que no solamente la aleja del proceso hacia la recuperación,[7] sino que son el sustrato para la generación de procesos adictivos.[8]
c) La naturaleza idiosincrásica del conjunto de experiencias físicas, emocionales, mentales y simbólicas (COndensed EXperience COEX, Stanislav Grof), significa que son diferentes en su composición y en su patrón para cada individuo, como lo es también cada estado ligado a cada experiencia en la misma persona.
d) Hay una oposición subjetiva (resistencia) de la persona a acercarse a esos lugares heridos en el cuerpo (para algunos, ir a ellos equivale a una acción suicida).
e) La mala noticia frente a la reciente investigación del cerebro sugiere que una exposición a estrés crónico y prolongado puede causar daño permanente en el sistema hipocampo-amígdala, involucrado en la memoria reciente y en el aprendizaje. Esto puede conducir a una menor capacidad para atender el problema y así llegar a resolverlo.


Acercamientos terapéuticos a experiencias encapsuladas

Hay tres niveles generales en los cuales la mayoría de las terapias tratan de influir en este proceso:

1. Aprender y practicar nuevos y más sanos patrones en un esfuerzo por remover, derrocar o superar los patrones-dependientes-de ese estado:
El uso de la fuerza de voluntad, de afirmaciones, de visualizaciones, etc., tiene cierto valor para crear patrones saludables, pero carecen de la capacidad de revertir el temprano “lavado de cerebro celular”, sobre todo si esas técnicas son practicadas mientras se está en un estado de alerta vigilante.

2) Eliminar los factores detonadores y los asociados, implicados en las respuestas ligadas a una experiencia traumática:
Una modalidad como la Programación Neurolingüística (PNL) es frecuentemente empleada para cambiar las asociaciones que disparan los síntomas. Por ejemplo, alguien con fobia a las arañas puede aprender a desconectar la araña de la reacción de pánico. Esto eliminará a la araña como detonador del síntoma lo cual es adecuado para muchas personas y situaciones. Sin embargo, a menos que esas modalidades sean usadas como un vehículo que dé acceso dentro del material encapsulado ligado a la experiencia traumática y no solamente remueva el síntoma, no podrán abrir ni desaprender lo que resta del patrón negativo en la “memoria celular”. Los acercamientos conductuales, tanto como los psicoanalíticos y los cognitivos, echan fuera valiosa información al ser colocados en oposición a la complejidad del problema.[5]

3) Intentar recodificar desde el nivel celular los programas
disfuncionales presentes en los tejidos corporales:
La teoría actual sugiere que la única manera de sanar este estado de raíz, es reaccesando al tono químico–hormonal inicial (generalmente asociado con similar carga emocional y de cualidad sentida) que se dio cuando la experiencia-aprendizaje original tuvo lugar. El mecanismo natural del cuerpo para sanarse puede corregir estos programas disfuncionales sólo si primero “reabre el panel” y gana acceso a los mecanismos de control.[6]

Atender el significado-sentido (no lo que pensamos) del asunto en cuestión, es la fuente más directa para tener acceso a los recursos biológicos capaces de resolver estas experiencias, inhibiendo los genes que aún están codificando las proteínas de respuesta al estresante inicial y ofreciendo la oportunidad para que el programa antiguo sea remplazado por otro diferente que codifique proteínas y patrones de respuesta corporal más saludables.


EL MODELO-PROCESO

La buena noticia es que ya sea para revertir los efectos del estrés en lo inmediato o para sanar los ya establecidos, no tenemos necesariamente que conocer con precisión y al detalle su bioquímica ni poner esperanzas a futuro en la costosa tecnología para manipular la genética alterada, pues contamos con la técnica llamada Enfoque corporal (Focusing), elaborada por E. T. Gendlin9 mediante una cuidadosa investigación y una genial reflexión filosófica. Este modelo-proceso nos conduce a la experiencia de tener en el propio estrés, no un enemigo, sino un aliado en nuestro desarrollo, comenzando por hacernos congruentes, lo que consiste en ser capaces de experimentar fisiológicamente nuestros asuntos vitales, permitiéndoles simbolizarse adecuadamente.10 Los fundamentos científicos y los resultados prácticos en los ya cientos de miles1 de personas que actualmente nos estamos beneficiado de él, avalan este modelo.

La técnica/proceso del Enfoque incluye todo el fenómeno (bio-psico-espiritual) humano, al abordar el problema desde su registro fisiológico y permitirle a la sofisticadísima “tecnología corporal” que ya tenemos integrada, trabajar en nuestro beneficio. La premisa básica aquí es que cada vez que accesamos al material encasillado hay una reconstrucción/reorganización desde las instancias biológicas, mientras el asunto o problema enfocado, va encontrando su propia vía de resolución.

En el Enfoque Bio-Espiritual11 no buscamos sino propiciar que la persona esté presente a la sensación en su cuerpo del suceso traumático, el cual, por su propia naturaleza se despliega y avanza cuando no está siendo bloqueado. Ese estar presente, “notando” y “nutriendo” el sitio herido por el suceso traumático, paradójicamente potencia enormemente el proceso, no sólo porque ofrece una excelente vía de acercamiento a los lugares lesionados, sino porque al atender la sensación-sentida (la sensación física de la totalidad del asunto focalizado en el cuerpo9) y permitirle que se desenvuelva y simbolice acertadamente, se ha estado teniendo acceso al aprendizaje-experiencia-encasillado. Además, “notar” y “nutrir” el lugar lastimado, genera condiciones similares a aquellas que fueron creadas por el estresante inicial. Y como el proceso se desenvuelve a su propio tiempo y ritmo en cada individuo, las células afectadas tienen la oportunidad de liberar su estado químico alterado y ser capaces de dar lugar a actitudes y patrones más saludables.

Esto se refleja claramente en el “cambio sentido” –body shift descubierto por Gendlin en el laboratorio y corroborado por todo aquél que enfoca-, cuando viene el símbolo que ajusta con la sensación-sentida y ésta se abre, cambia; “lleva el proceso hacia adelante”.[12] El registro electroencefalográfico durante el proceso del Enfoque muestra que momentos antes de venir esta transformación físicamente sentida, la respuesta bioeléctrica cerebral ha empezado a expresar un nivel máximo de reorganización.[13]

El Enfoque honra el sistema cuerpo/mente completo, y no sólo se ocupa del aspecto que está clamando por sanación -a veces a costa de algún otro. También hace espacio para todas las modalidades capaces de dar acceso al material atrapado –imágenes, sensaciones, emociones, conductas, lenguaje-, incluyendo la interacción de estas expresiones dentro de un ambiente de atención abierta y afectuosa donde pueden ser transustanciados nuestros asuntos inconclusos.

Cuando atendemos a una persona a la manera del Enfoque y le animamos a que experiencie el síntoma –a lo que voluntariamente se resistiría-, estamos alterando drásticamente la dinámica interna y las memorias estado-dependientes. Y al pasar de una forma disociada y un condicionamiento pavloviano a una presencia cálida y afectuosa hacia lo que es real, estamos deshaciendo el carácter alterado de “ligado-a-la-experiencia” traumática. Esto hace que la persona no sólo ya no tenga que caer en sus patrones disfuncionales, sino que pueda sanar aun si ellos han llegado a convertirse en adicciones.[7]

La actitud empática, -no inquisitiva ni invasiva- del facilitador del Enfoque, animando a la persona a “permanecer en la verdad de sí misma”[11] con respeto y atención amorosa, es lo que más promueve la apertura de los ambientes celulares disfuncionales que de otra manera mantendrían la química celular alterada. El efecto básico de este modelo-proceso a nivel bioquímico, es que los aprendizajes grabados en las proteínas celulares por acción del estrés, se separan cada vez más de los patrones de tensión, preocupación, defensa y retraimiento, liberando actitudes y conductas de bondad, empatía, compasión y seguridad.[3,5]

Nuestra experiencia personal previamente publicada, incluye el constatar cómo ha sido resuelto el estrés agudo causado por: a) una severa otalgia en una niña con otitis media aguda quedándose plácidamente dormida y sanado mucho antes de lo previsible; b) un dolor abdominal en un escolar que termina “jugando un partido de fútbol” con el propio dolor; c) el llanto incoercible de un bebé, cuya madre afectada por neurocisticercosis al dormirse por efecto del anticonvusivante lo deja sin protección cayendo de la cama y ella está alteradísima por el miedo, la culpa, el enojo y mientras enfoca se le duerme el niño en sus brazos y ella encuentra un nuevo significado al acontecimiento y a su enfermedad; d) el sufrimiento de una mujer que sostiene la sensación de que su corazón se le abre al atender cómo lleva un asunto de salud de su hija de cuatro meses de vida, viniendo la simbolización –y poco después también la resolución- del asunto en: “¡odio a mi hija, la odio!…”[14] e) En cómo resuelve otra mujer el estrés postraumático por la muerte de su hermana ocurrida nueve años antes y manifestado ahora por el llanto continuo de su hija recién nacida con sólo tocarla; f) el estrés del médico pediatra (quien esto escribe) ante el trauma de presenciar el deterioro paulatino de un paciente preescolar (hijo de entrañables amigos) víctima de una neuroinfección aguda, que al enfocarlo se simboliza en las palabras: “todo va a salir bien”, mensaje que trasmite esperanza a la atribulada familia mientras el pequeño responde admirablemente[15]; y en muchos casos más durante el ejercicio cotidiano de la medicina, en la vida diaria, en las relaciones familiares, etcétera.

Me pregunto si mediante la práctica del Enfoque Bio-Espiritual no estaremos ya adentrándonos en la predicción del Dr. James Watson (codescubridor de la estructura del ADN) quien piensa que en 10 años “casi todo” será modificado genéticamente.16 Lo que supera esa expectativa es que sólo se requieren dos seres humanos; uno dispuesto a atender su asunto desde su sensación-sentida y el otro entrenado para facilitar el proceso, sabiendo, por la propia experiencia, que la dirección de dicho proceso siempre es hacia la salud, el desarrollo y la integración. De este modo, la sencilla técnica del Enfoque Bio-Espiritual no solamente permite restaurar los “genes de acción intracelular” para que hagan su trabajo, sino que abre a la persona a más y más experiencias menos que nutricias y no procesadas, que a veces desde el vientre materno[17,18] y a lo largo de la vida se han estado convirtiendo en la propia biología, condición que todos compartimos si estamos de acuerdo con el Dr. Hans Selye que nos recuerda que el vivir mismo está sujeto al estrés.[19]

Ahora, cultivando esta técnica, estaremos llevando a cabo desde nuestra condición individual, familiar, profesional, comunitaria, y social, el mandato ético básico acogido por la Medicina de “curar…, mejorar…, consolar...” Sólo que ya no exclusivamente desde la “conciencia del médico” sino fundamentalmente, atendiendo la conciencia corporal del ser humano sufriente, animándolo a permanecer en su experiencia físicamente sentida, con una actitud abierta y disponible –contemplativa[11]–, recibiendo lo que su cuerpo le quiera revelar.

De esta manera, la salud integral se irá expandiendo a partir de nuestras instancias biológicas, abarcando al ser humano total, y eventualmente, al Planeta entero desde el reino de la propia e insustituible experiencia.

Bibliografía - Cibergrafía:

1. The Focusing Institute. On Focusing and Trauma. En sitio Web:
http://www.focusing.org/

2. Omidian P. The use or Focusing by Afghan Aid Workers. En sitio Web: 
http://www.focusing.org/ Focusing and Afghanistan.

3. Gascón JI. Focusing en la atención de una víctima de atentado terrorista: cómo utilizar Focusing en un Síndrome de Estrés Postraumático. España, abril, 2004. En sitio Web: On Focusing and Trauma 
http://www.focusing.org/

4. Campbell PA. Academic Roots of the Bio-Spiritual Movement, en: Beyond the Myth of Dominance, an Alterative to a Violent Society. Sheed & Ward. 1993, pp. 233-244.

5. Nayowith B. Focusing and Health –Some Psychobiological
Perspectives-. 
Folio (Volume 18, Number 1, 1999)

6. Rossi EL. Psychobiology of Mind-Body Healing. citado por Nayowith en Fosusing and Health. En la Web: 
Ernest Lawrence Rossi.

7. Campbell PA. What Holds the Myth in Place? En: Beyond the Myth of Dominance, an Alterative to a Violent Society. Sheed & Ward pub. 1993. Pp. 136-151. En sitio Web: 
Process-Skipping:http://www.biospiritual.org http://www.enfoquebiospiritual.com.mx/

8. Prado FJ. Más allá del ciclo adictivo dolor-placer. Dol Clín y Ter Vol III No. 6, 2005, pp. 13-17. En sitio Web: 
www.imbiomed.com Algología.

9. Gendlin ET. Focusing. Proceso y técnica del enfoque corporal. Dando libre acceso a la sabiduría de tu cuerpo. Ed. Mensajero. España. 1982, pp. 25-66.

10. Campbell PA. Academic Roots of the Bio-Spiritual Movement, En: Beyond the Myth of Dominance, an Alterative to a Violent Society. Sheed & Ward. 1993, pp. 233-244.

11. McMahon EM. Beyond the Myth of Dominance, an Alterative to a Violent Society. Sheed & Ward. 1993. Op. Cit. pp. 245ss. Sitio Web: 
http://www.biospiritual.org
http://www.enfoquebiospiritual.com.mx/

12. Gendlin ET. Un auto filosófico Modelo 1999 para focusers. En sitio Web: 
http://www.focusing.org/ Español.

13. Don NS. The transformation of conscious experience and its EEG correlates. Journal of Altered States of Consciousness. 1977, 3 (2). 147-148.

14. Prado FJ. Técnica del Enfoque en la Consulta Pediátrica. Dol Clin Ter Vol II No. 8, 2004, pp. 17-20. En sitio Web:
www.imbiomed.com Algología.

15. Prado FJ. Enfoque Corporal. Dol Clin Ter Vol II No. 9, 2004, pp. 17-20. En sitio Web: 
www.imbiomed.com Algología.

16. La Nación. Entrevista con J. Watson. 4-IX-2005. En sitio Web:
http://www.intramed.net/actualidad/not_1.asp?idNoticia=36750

17. Sadik N. The state of world population, 1997. UNFPA, New York, 1997.

18. World Health Organization. Abortion: A Tabulation of Available Data on the Frequency and Mortality of Unsafe Abortion, 3rd edition. Geneva, 1997 (in press). En “El Embarazo no Deseado”:

· Médico pediatra neonatólogo. Ex jefe del servicio de Cuidados Intermedios Neonatales, Hospital “Luis Castelazo Ayala”, IMSS. Miembro del Institute for Bio-Spiritual Research.

miércoles, 31 de agosto de 2022

 


¿ORAMOS?

SI ORAMOS, ¿CÓMO ORAMOS?

 Primera parte

Como seres vivos que somos siempre estamos comunicando algo. Lo hace el recién nacido cuando tiene hambre, cuando está incómodo, cuando tiene dolor, lo hace el niño mayor, el adolescente, el hombre joven, maduro, viejo, sano o enfermo, en toda situación y durante toda la vida.

Por oración, en este ensayo, nos referimos a la manera como nos relacionamos con los demás, con nosotros mismos, con cuanto existe y el creyente con su Dios. Es decir, siempre estamos orando, práctica que, como todo lo humano, tiene un sentido desarrollo progresivo que implica nuestra salud, nuestras interacciones personales, comunitarias y las de la Familia humana.

Hace ya unos 70 años, Abraham Maslow descubrió que es la naturaleza humana en sí misma la propulsora del desarrollo “tengamos cuatro o ciento cuatro años”. Recientemente Rupert Spira habla de un conocimiento experiencial independiente de lo inteligente que la mente pueda ser, de lo joven o viejo que el cuerpo sea y de lo sano o enfermo que se esté. Él se refiere a ello como la experiencia “en el espíritu”.

Sin embargo, en muchos seres humanos y por alguna razón y en algún momento, este conocimiento experiencial se detuvo y muchas veces ha permanecido detenido en el área que quedó bloqueado, sea en lo intelectual, afectivo, cultural, académico, laboral, sexual, religioso, espiritual, multivalente…

Maslow descubrió también que el proceso del desarrollo humano implica pasar de la preocupación por la satisfacción de las necesidades básicas (que para él son: seguridad, pertenencia y amor) al surgimiento de necesidades de una mayor jerarquía, como nutrirse en la belleza, en la verdad, en la bondad; experimentar hambre por simplemente ser, a lo que le llamó metanecesidades. Este proceso se fundamenta en que el ser humano tiene los recursos para pasar de vivir la vida como ‘básicamente necesitado’ a vivirla plenamente. Al tipo de experiencias a las que estas personas metamotivadas tienen acceso, Maslow le llamó “experiencias cimeras” (peak experiences).

Maslow se dio claramente cuenta de que vivir nuestra vida como “básicamente necesitados” tiñe nuestra percepción de la realidad y nuestras conductas de una manera diferente a como lo hace el vivirla como “metamotivados”. Esto implica situarnos o no en el proceso de desarrollo que la Vida ES.

La manera como atendemos nuestras necesidades en la interacción con la familia humana y el creyente con lo divino, difiere según el nivel de desarrollo humano que se tenga, el cual se refleja y expresa en la manera como nos relacionamos. Esto por una clara razón: es la misma persona la que interactúa con ella misma, con los demás y con la divinidad. Podemos decir que la manera como oramos (como nos vivimos a nosotros mismos, como nos relacionamos, como nos comunicamos) es como lo hacemos con la divinidad, con cuanto existe y más íntimamente, con cómo nos relacionamos y comunicamos con nosotros mismos.

Edwin McMahon, discípulo de Maslow, ha descubierto que al mantenerse el ser humano en este proceso, el sentido de sí mismo, el significado de la religión y de Dios van cambiando, se van actualizando en la persona que se encuentra en la vía del desarrollo ya que el sano crecimiento humano se va moviendo de manera experiencialmente sentida como integración en la Totalidad, al tiempo que los significados se van integrando y unificando en el Todo más grande que nos inunda, circunda, nutre, sostiene.

Edwin McMahon y Peter Campbell, han constatado que la manera de orar va cambiando a medida que vamos pasando de estar predominantemente “motivados por la deficiencia”, a estar siendo paulatinamente motivados -“metamotivados”- por las necesidades del más alto nivel del desarrollo humano. Es el experienciar este proceso, lo que nos lleva a confiar en la sabiduría y la energía del Todo Más Grande y a vivir nuestro proceso de integración, salud y desarrollo.

No debemos pasar por alto que hay entre las personas pobres, sencillas, humildes, mucho de satisfacción de sus necesidades, tanto de las básicas como de las metanecesidades. También podemos constatar lo opuesto: hay personas que tienen resueltas sus necesidades básicas pero que no han tenido acceso a la satisfacción de sus metanecesidades, pues algunos de ellos ni siquiera las han descubierto. 

A partir de los descubrimientos de estos autores y al estarme asomando a estas realidades, he puesto abajo las características que tiene la oración. En la columna del lado izquierdo está el modo de orar al estar buscando satisfacer las necesidades básicas de seguridad, pertenencia, amor, “motivados por la deficiencia”. En la otra columna están puestas las características de la oración en las personas que se nutren de la experiencia de ser/estar en la Verdad, en la Belleza, en El Ser, a las que Maslow les llamó metamotivadas. Este cuadro nos puede ayudar a ver en qué momento de nuestro desarrollo nos encontramos al presente, sea que nos estemos comunicando con lo divino, con otros o con nosotros mismos.

 

 

Segunda parte

    Características de la oración:

          Cuando estamos                                                  Cuando estamos

            “Motivados por la                                             “Motivados  por las                                             

              Deficiencia”                                                 Metanecesidades”          

                                                                    

 

La persona “básicamente necesitada” está motivada por la satisfacción de sus necesidades de seguridad, de pertenencia y de amor (necesidades básicas de Maslow).

 

 

Cuando se ha resuelto en cierto grado la satisfacción de las necesidades básicas, van apareciendo las “metanecesidades” de Verdad, de Belleza, de Ser.

 

 

La relación con Dios es con alguien que nos da algo que necesitamos.

 

 

De este proceso proviene la experiencia de satisfacer tanto las necesidades básicas como las metanecesidades.

 

 

Se ora desde la percepción de la realidad en términos de dicotomías: bueno/malo, salud/enfermedad, materia/espíritu, pobreza/riqueza, blanco/negro, verdad/mentira, nosotros/ellos…

 

 

Van siendo trascendidas las dicotomías. En el Todo no hay bueno/malo, vida/muerte, santo/pecador, creyente/ateo. Se experimenta la realidad como totalidad, como “no dualidad”.

 

 

 

La oración es verbal, discursiva, mental.

 

 

 

 

Al estar inmerso en la Totalidad, no tiene sentido ponerle palabras mentales a la comunicación. Es una relación en el Ser.

 

 

 

Se buscan las palabras precisas para asegurarse de decirlo bien y ser escuchado. 

 

Aquí, las palabras no son necesarias. Se goza la relación.

 

 

Teme que no se le dé lo que pide o necesita. Duda de ser escuchado.

 

 

 

Se siente sagrado ESTAR EN esa Realidad y eso basta. Se goza la relación, sin usar a Dios para que satisfaga alguna necesidad.

 

 



Se pide casi lo mismo una y otra vez.

 

  

Se agradece por esto, por aquello….

 

 

Es muy fácil organizar la oración de deficiencia: defiéndeme, dame cobijo, dame comida, seguridad, salud, perdón…

 

 

 

Se experimenta al propio ser integrado en el Ser. Basta con ello.



Se experimenta vivamente la gratuidad y la dicha ene la interacción

 

 

Es dificilísimo -e innecesario- organizar la oración con/en palabras.

 

 

 

Se piensa que si se pide algo insistentemente se obtendrá. Se pide casi lo mismo una y otra vez

 

 

 

No hay nada que pedir, pues el metamotivado se experimenta en el Todo. Al estar en el Todo no necesita nada.

 

 

Se pide, se ruega, se suplica, se exige, desde la emoción, el juicio, la interpretación mental que se tiene de la realidad.

  

 

Se permanece en el Espíritu que obra maravillas más allá del tiempo-espacio.

 

 

 

 

Esta oración suele ser organizada en rituales.

 

 

Aquí los rituales no son necesarios. Esta oración implica una conciencia unitaria en la que el que ora y a quien se le ora, se hacen una sola y la misma cosa.

 

Se reúne con otros para pedir: protégenos, ayúdanos, auxílianos, sálvanos de nuestros enemigos, perdónanos, danos salud, alimento, seguridad, prosperidad...

 

 

Se integran en comunidades que celebran, desde adentro de cada uno, esa Realidad Más Grande que todo lo une, sostiene, asume, sustenta, integra.

 

 

Este es el tipo de oración del salmista: sálvanos de nuestros enemigos, castígalos, extermínalos…

 

 

 

Disfruta, paladea, goza plenamente el ser Uno con el Todo. Eso es suficiente

 

 

Dios es nombrado como Rey, como Padre, como Creador, Proveedor, Protector. Es decir, se le ve como una función exterior.

 

 

Se experiencia a Dios como: La Vida, El Amor, La Verdad, El Bien, lo cual transciende todos los conceptos

 

 

En este tipo de oración somos muy egocéntricos. Vivimos la existencia desde una perspectiva individualista.

 

 

 

Hay un desenvolvimiento organísmico del orante que implica que la totalidad de su persona es experienciada en el Todo Más Grande.

 

 

 

Esta oración surge desde un cierto nivel de deficiencia en la conexión consigo mismo, y consecuentemente, nos percibimos separados de Dios y temiendo no ser escuchados.

 

 

 

El orante se experimenta en el Todo-sagrado trascendiendo la separación. La vida, el misterio, todo, es Uno y sagrado. Experimenta a Dios tan cercano como sentir el sol en el rostro, una mirada, una sonrisa, una caricia, sus propios miedos, es decir, todo en la vida es oración.

 

 

Pedimos que sea curada nuestra fragilidad, nuestra impotencia, nuestra fragmentación interior.

  

 

Asume su fragmentación interior que se va transformando en plenitud. Se gloría en sus debilidades.

 

 

 

Este tipo de oración surge desde la culpa, el miedo a la condenación, desde el temor: a los demás, al futuro, a la vida.

 

El miedo es procesado y trascendido al ser Uno con/en el Ser.

Es: “dejar nuestros cuidados, entre las azucenas olvidados” (san Juan de la Cruz)

 

 

Se ora desde una sensación de separación, lejanía, distancia, interponiéndose una barrera entre el que ora y la divinidad.

 

Se siente sagrado el simplemente estar en lo que es real en nuestros cuerpos. Se experimenta lo sagrado al estar de manera físicamente sentida tanto con una “necesidad básica” como con una “metanecesidad”.

 

 

Se trata de un movimiento mental, parcial; no está implicado el ser humano como totalidad.

 

 

Es el movimiento de la persona total integrada en la Realidad Más Grande que inunda, circunda, acoge, asume, conduce...

 

 

Hay un sentimiento de culpa por lo que hice, dije, no hice, no dije… y temor al castigo.

 

 

 

Al desconectarnos del prójimo, del Todo, nos duele el haber roto esa sagrada Unicidad. Siento el dolor del otro que yo he causado. Su dolor es mi dolor.

 

 

Te invito a traer aquí una experiencia tuya, personal, vivida desde una necesidad básica.

 Algo como líbrame de ________,

Hazme el milagro de ________,

Arregla _________________,

Sana a _____________________

Que no pase yo por ______ (      )

   

 

 

 



Te invito a traer aquí una vivencia tuya, en la que hayas experimentado la satisfacción de tus Metanecesidades de Vida, Amor, Verdad, Bien, Paz, Alegría.

Que te ha hecho sentirte Uno(a) con el Cuerpo Más Extenso.

 

 

Tercera Parte

No se trata de calificar un tipo de oración como bueno y otro como malo. Ninguna forma de orar es en sí misma incorrecta. Lo importante es detectar, en la situación específica que estemos viviendo, el nivel desde el que la hacemos: como básicamente necesitados o como metamotivados. Se trata de situarme en mi realidad, darme cuenta quien y dónde estoy. Si en ese momento estoy “fuera”, entonces pido, grito, reclamo, regateo, exijo, lo cual no significa que yo esté mal, sino de tomar conciencia de desde donde estoy orando.

Permanecer todo el tiempo pidiendo, exigiendo, es la oración/relación detenida, sin proceso de por medio. En cambio, partir de algo como: “que no pase yo por _____________ (este cáliz”) acompañándolo dónde y cómo eso se siente y aprender a esperar la venida de un símbolo tal como: “que no se haga mi voluntad sino la tuya” … es la oración/proceso, sabiendo/sintiendo que en tales experiencias siempre hay un desenvolvimiento, una evolución, un movimiento hacia adelante, un inesperado regalo que, asombrados, recibimos, que nos sana desde adentro y nos integra en el todo más grande o Dios.

Mi oración, -antes de verla como la manera de obtener lo que necesito para mí o para otros- me está hablando del nivel de consideración y autoestima que tengo para conmigo, pues es desde la manera de verme, de tratarme y de relacionarme conmigo mismo, de donde surge la manera en que me relaciono con todo lo demás.

El descubrimiento es que el proceso que soy, me invita a ir dentro de mi cuerpo -no para que Dios me dé algo, que venga y me arregle, que me quite eso que no me gusta o que me angustia, inquieta, incomoda, asusta- y me conecte con el lugar en el que en mi cuerpo lleva ese dolor, esa incertidumbre, esa impotencia (necesidades básicas), le lleve una calidad de presencia que valide, acompañe, sostenga, abrace, eso lastimado y como presencia que soy yo, me deje ir en ello, lo experimente plenamente morando ahí, esperando sin prisa que venga un símbolo que lleve adelante ese proceso que siempre produce un cambio físicamente sentido. Entonces experimentaré a Dios como el Don por excelencia.

Edwin M. McMahon, maestro de Bio-Espiritualidad, le dijo a quienes querían orar por su salud (él tenía un prolongado y doloroso proceso degenerativo de su columna vertebral): “Sí oren; pero oren para que yo pueda encontrar a Dios en todo lo que es real dentro de mi cuerpo; para que no haya nada que pueda separarme del amor de Dios…”

En otro momento él dijo: “Si van a crecer, es porque van a encontrar a Dios en el dolor mismo que están sintiendo. De otra forma estaremos utilizando la religión y la oración del mismo modo que el adicto usa el alcohol o las drogas.

El punto es encontrar dentro de nosotros los recursos de desarrollo que ya nos fueron dados y ponerlos en acción para crecer como seres humanos, como familia humana y como unicidad con Todo cuanto existe.

Los pasos del Enfoque Bio-Espiritual te llevan a encontrar y a poner a trabajar esos recursos que de antemano no sólo posees, sino a descubrir que tú eres esos recursos y la verdad, la bondad, la libertad que ellos entrañan.

La pregunta ahora ya no es si oro o no, pues todos oramos (aun la blasfemia es oración), sino “¿Cómo oro?” ¿Dónde estoy en este momento?: ¿afuera de mí mismo?, ¿en mi mente? ¿EN el Ser?

Y la buena noticia es que donde sea que estemos, desde ahí podemos acceder al don de la salud, la integración, el desarrollo, pues en sentido estricto no se trata de ‘deficiencias’, sino de potenciales, específicos, necesarios y fundamentales puntos de acceso al desarrollo holístico que todos anhelamos.

Así que, el sano crecimiento humano debe moverse de manera organísmica de una preocupación por una necesidad básica, hacia lo que podemos llamar un sentido de sí mismo que es ser uno con todo cuanto existe.

Partir de lo que es real en mí físicamente sentido, es el paso indispensable para, desde ahí, entrar al proceso de desarrollo individual/comunitario/cósmico que somos.

Así que, tal vez quieras disponerte a darte cuenta cómo te estás sintiendo por dentro ahora. Pero antes quizá requieras darte cuenta de que, sin esfuerzo alguno de tu parte, respiras; que lo que está bajo tus pies te recibe, te sostiene sin que tengas que hacerlo por ti mismo, y a darte cuenta de que tu cuerpo está estructurado de tal manera que te está sosteniendo desde adentro. Partir de esto puede ayudarte a crear un espacio desde el que puedas atender esos asuntos difíciles, complejos, añosos, diseñados para revelarte quien realmente eres y que eres recibido, abrazado, acogido, por un Todo que amorosamente te circunda, te inunda, te sostiene, te sana, te integra en Él.  

Me parece que vale la pena decir una palabra acerca de este Proceso en personas que valoran la dimensión cristiana de lo que sucede en una sesión de Enfoque, ya que tanto quien enfoca como quien lo acompaña, están habitando un espacio en el que uno y otro son guiados por una Presencia interior que los transforma en oración. Pero si al acompañar a otro en su proceso de integración, salud, desarrollo, me encuentro fuera de mí mismo, de mi propio proceso experiencial, en lugar de caminar con esa persona puedo perjudicarla, pues también me encontraré distante, ajeno a ella. Una acción comunitaria realmente sana implica ser empáticos, primero con nosotros mismos y así, serlo con esa persona, invitándola, con nuestra calidad de presencia (para ella y para nosotros mismos), a entrar al espacio de gracia que es estar EN lo que en nosotros es real, lo que nos invita a estar en esa Realidad Más Grande que somos y conformamos todos. Entonces es que somos conducidos más allá de modelos de control -que han sido diseñados para impedirnos crecer- y somos situados en la Era del Espíritu que es la experiencia sentida de que ahora, vivimos, nos movemos, existimos, en la tierra sagrada del proceso experiencial en el que gratuita y libérrimamente el Espíritu (Donum Dei) se hace carne en nosotros.

Mtro. Juan B. Prado Flores

jubpr@yahoo.com