domingo, 24 de septiembre de 2017



¿TE HAS PREGUNADO QUÉ PUEDES HACER CON TU EXPERIENCIA DEL 

TERREMOTO…

 y con cualquier otra que haya sido para ti sobrecogedora?

The Bio-Spiritual Research Institute, http://www.biospiritual.org/

Millones de personas acabamos de tener esa escalofriante experiencia en la que muchos sentimos que perdíamos la vida.

Algunos sí la perdieron, o, más desgarrador aún, la están perdiendo ahora, estando o quedando sus familiares invadidos por el horror y el dolor.

Otros no fueron tan desafortunados, pero se quedaron sin las más esenciales pertenecías, sin dinero, sin documentos personales, sin casa, sin tener a donde ir… y esto nos duele profundamente además de que rebasa nuestras fuerzas y aún nuestra capacidad para enfrentarlo, lo cual puede ser el inicio de un trauma que, irresuelto, puede enfermarnos, y de hecho, en muchos sentidos, lo hace.

Pero debes saber que hay algo muy concreto y práctico que todos podemos hacer para nuestro propio beneficio y el de los demás; algo que nadie puede hacer ni por ti ni por mí. Es algo que nos invita a tomarnos en cuenta como seres humanos sensibles y que además nos capacita para enfrentar la desgracia, las pérdidas definitivas, la muerte.

Quiero pues, compartirte esto que puede ayudarte en estos momentos de dolor, de incertidumbre y de impotencia porque, para comenzar, partimos de la más básica prioridad que es la atención a nosotros mismos, lo cual reduce el estrés y nuestras expectativas catastróficas, amplía nuestro campo de acción, nos hace asertivos y nos empodera desde adentro de tal manera que ni la tragedia ni la muerte nos puedan derrotar.

Te invito pues a que pruebes lo siguiente.

Tal vez viviste momentos de pánico, quizá sigues en shock. Aun así quizá quieras intentarlo, pues se trata de descubrir y poner a trabajar ahora mismo tus propios, personales y poderosos recursos de salud y bienestar.

· Te pido pues, que te regales unos momentos para simplemente darte cuenta de que tu cuerpo está… respirando. Así que ve si puedes seguir ese movimiento por unos cuantos ciclos. Acompaña delicadamente la sensación de la entrada.... y la salida... de aire en tu cuerpo, permítete sentir ese fluir. Seguramente vendrán, como flashazos, los recuerdos, las imágenes de la tragedia, la angustia, los gritos de pánico, los crujidos del inmueble... En lugar de quedarte en esto, ve si puedes volver de nuevo tu atención a tu cuerpo que, como puedes darte cuenta… él sigue respirando… para ti.

· Mantente pues presente a su respirar… Déjate ir en ese vaivén, experiméntalo en la medida que te sea posible, tal vez puedas estar plenamente en él.…

· Ve si ahora puedes recorrer suave, delicadamente tu cuerpo desde los pies hasta la cabeza y darte cuenta dónde él lleva de una manera sentida el pavor, la angustia… dónde se ubica lo más intenso o desgarrador de tu experiencia. Localiza ese lugar lastimado dentro de tu cuerpo: ¿Es una opresión en tu pecho? ¿Es un algo atorado en tu garganta? ¿Son unos fuertes latidos de tu corazón? ¿Es un tun-tun-tun dentro de tu cabeza?, ¿Se siente una como bola ocupativa, como una oquedad o como algo helado en tu vientre? ¿Te vienen lágrimas? ¿Es algo pesado en tus hombros, en tu espalda? ¿Es un cansancio extremo en tus piernas que te impide moverlas? ¿Es algo que se siente impotente, culpable, devastado? 

· Ve si puedes acercarte gentilmente a “eso…” y saludarlo con un “Hola, ...he venido a saber de ti, quiero acompañarte”. Háztele presente a eso sentido haciéndole saber que no está solo, que cuenta contigo, que no lo vas a abandonar…, que de verdad te importa, que lo respetas como la parte de tu cuerpo que está cargando todo esto y que se encuentra herida. ¿Lo podrías hacer?

· Entonces ese lugar asustado podrá sentirse acompañado. De esta manera ni estás negando los hechos ni estás regresando al pasado traumático -lo cual sólo recicla el estrés- sino que ahora estás atendiendo tu cuerpo donde él lleva esa vivencia. Él, tu cuerpo, tiene el poder y la capacidad de procesar estos acontecimientos, lo cual es imposible para tu mente que, ingenuamente, busca tener todo bajo su control, cuando lo que en realidad necesitas es permitir que tu cuerpo haga el maravilloso trabajo de procesar, asumir y transformar el infortunio en bendiciones. Todo lo que tú tienes que hacer es acompañarlo, escucharlo, abrazarlo (como lo harías con tu ser más querido que ha sido liberado).

· Y lo más importante, ahora estás tú al mando de las cosas y ya no son los acontecimientos los que te controlan. Has cambiado las reglas. Ahora tú eres dueño de tu propia situación vital.

La propuesta es que tengas presente este ejercicio y lo lleves a cabo tan frecuentemente como te sea posible de tal modo que le des cada vez más espacio a esos lugares lastimados para que puedan revelarte el significado completo del suceso traumático; no la historia que tu mente conoce y te repite (o que tú repites) una y otra vez, sino la que tu cuerpo lleva en sus tejidos y que al recibirla te pacifica desde adentro. Entonces constatarás que viene una relajación, un cambio físico, una claridad en tu pensar. Es tu cuerpo diciéndote que ha estado llevando adelante el proceso de tu salud, integración y desarrollo.

¿Te atreverías a entrar en este proceso?

Te sorprenderá que tras haber sido empático con tu propio dolor, al estar asistiendo a una persona afectada por el sismo (o por cualquier otra experiencia traumática) ya seas psicólogo, rescatista, voluntario, maestro, paramédico, médico, padre, madre, etcétera, fluirá libremente tu presencia afectuosa para esa persona y para sus lugares angustiados y heridos, que es lo que en realidad, más necesitamos darnos y ofrecer en estos críticos momentos.

A veces quisiéramos que alguien nos acompañara al hacer este ejercicio. Si sientes algo así no dudes en comunicarte conmigo: soy Juan Prado Flores. Mis teléfonos: Fijo: 222 640 3561. Celular: 55 2732 9629. jubpr@yahoo.com

Blog: http://juanb-descubretusrecursosdedesarrollo.
    


miércoles, 14 de enero de 2015

¿QUÉ ES LA BIO-ESPIRITUALIDAD MEDIANTE EL FOCUSING?

                  

¿QUÉ ES LA

BIO-ESPIRITUALIDAD MEDIANTE


EL FOCUSING?


Sería ocioso tratar de hacerle entender a alguien lo

que es el Focusing y la Bio-Espiritualidad, pues se trata de un proceso, personal y progresivo y de una tarea que tendrá que llevar a cabo quienquiera que esté interesado en una nueva manera de relacionarse consigo mismo, con los demás y con cuanto existe, pues en última instancia se trata de un autodescubrimiento.

En todo caso el Focusing y la Bio-Espiritualidad juntos, nos muestran la ruta para llevar a cabo tan singular como personal experiencia.

 

No obstante, trataré de poner aquí algunas cosas de las que trata esta experiencia-proceso utilizando unas reflexiones del propio descubridor del Focusing, Eugene T. Gendlin, de quien McMahon y Campbell lo recibieron y quienes, tras muchos años de experienciarlo, estudiarlo y enseñarlo, dieron origen a lo que ellos denominaron Bio-Espiritualidad a través del Focusing.


Gendlin, quien es un genial y reconocido filósofo, psicólogo, psicoterapeuta, se refiere a la naturaleza humana en estos términos:


 

“PENSAMOS más que lo que DECIMOS,


SENTIMOS más de lo que pensamos,


 VIVIMOS más que lo que

sentimos.


 Y debajo de ello hay mucho MÁS.”

 

Pero desglosémoslo un poco:

 

PENSAMOS más que lo que DECIMOS (y de lo que hacemos)


Podemos darnos cuenta de la veracidad de este enunciado, pues es obvio que aun la persona más hablantina e industriosa, piensa más de lo que puede decir y hacer. Nuestra lógica ordinaria, nuestros, conceptos, el pensamiento lineal, los juicios, ideas, interpretaciones, análisis, opiniones, razones… son una parte diminuta de la experiencia humana.

Con cuánta frecuencia nos hemos dado cuenta de que lo que resultaba de cada una de estas funciones había quedado completamente rebasado, obsoleto o que simplemente estaba equivocado. Cuando establecemos relación con nosotros mismos y con cuanto existe exclusivamente desde el “polo cefálico” estamos cayendo en un trágico reduccionismo de lo que la experiencia humana realmente es, pues somos mucho más que sólo lo que hace nuestro cerebro, por muy bien que lo sepa hacer.


Vayamos pues con Gendlin, ahora un poco más allá, pues quizá te preguntes, ¿Qué es eso que está debajo de ese pensar? Bueno, pues los hechos señalan que:


SENTIMOS más que lo que pensamos...


Esto puede no parecer tan obvio. Cuando estamos ante cosas establecidas como el que 2 x 2 sean 4, con o sin nuestros sentimientos al respecto, igual, 2 x 2 serán 4. Por supuesto que esto es importante, pero aquí estamos hablando de lo que bulle debajo de lo que pensamos, nuestros sentimientos, es decir, de cómo nos vivimos a nosotros mismos y cómo experienciamos a los demás desde dentro de nosotros, lo cual es algo personal, único y el proceso hacia algo más. Ante una situación atemorizante, por ejemplo, antes de pensar en “miedo” estamos SINTIÉNDOLO. Debajo pues del pensamiento siempre hay un sentir -con lo que más nos vale estar conectados.

Así que puedes darte cuenta de que cuando lo que piensas se nutre de lo que sientes, las cosas funcionan mejor porque estás integrando tu pensar con tu sentir, estás permitiendo que tu sentir enriquezca, matice, le dé consistencia y colorido, a tu pensar.


Pero las cosas no paran ahí porque:


¡VIVIMOS, más que lo que sentimos!


Para sentir necesito estar vivo. Dicen los expertos en informática que el pensamiento racional, lineal, del que depende mucho lo que decimos y lo que hacemos, se nutre de unas 2,000 unidades de información (bit) por segundo, y que en cambio, la información que recibe el cerebro es del orden de los 400 000, 000 000 de unidades por segundo que vienen del cuerpo.

Estas impresionantes cifras nos hablan, aunque todavía pálidamente, de lo que es el proceso de estar viviendo, pues cada una de nuestros cientos de miles de millones de células recibe, genera, utiliza y comparte información, la mayoría de la cual no llega al cerebro. Algo de esto es lo que ha enunciado Gendlin en esas palabras: estamos viviendo mucho más que sólo lo que estamos sintiendo. De esto no es tan fácil darnos cuenta, aunque quizá podrías estar de acuerdo con que nuestra psico-neuro-inmuno-endocrinología es continua y constante, actividad y movimiento, aunque no estemos conscientes de ello.

Pero Gendlin ha ido aún más allá. Él lo pone así:


Y debajo de ello hay MUCHO MÁS:

 

Aquí estamos en el mundo de lo no computable, estamos en lo in-con-mensu-rable. En lo que no se puede ni decir, ni pensar, ni sentir, ni experimentar sino EN, con, desde, el cuerpo-espíritu. De aquí el término Bio-Espiritualidad, que desde su propia experiencia, del estudio de Gendlin y de su filosofía de lo implícito, los doctores McMahon y Campbell se han dado cuenta que se trata del reino del cuerpo/espíritu que todo lo sondea, todo lo conoce, todo lo integra (lo que decimos, lo que pensamos, lo que sentimos lo que vivimos…), reino en el que todo es llevado adelante como totalidad.


Bueno, pues el Enfoque Bio-Espiritual es una vía que nos orienta, sitúa y mantiene, en tal experiencia, incluyéndonos íntegramente, pero no sólo como individuos, sino integrados EN un Cuerpo más grande en el que “vivimos, nos movemos, existimos”.


Y la pregunta es: ¿Cómo tener acceso a esta experiencia?

Pues muy fácil, todo ser humano, -y los niños lo hacen de una manera natural y desde el vientre materno- lo podemos hacer atendiendo de una manera especial, cómo y dónde llevamos en nuestros cuerpos de una manera SENTIDA, nuestros asuntos importantes, sean estos de creatividad, o aquellos que han permanecido detenidos, olvidados, y muchas veces rechazados.


Gendlin-filósofo se dio cuenta de que las personas que pedían ayuda para resolver sus asuntos difíciles y que tenían éxito en ello, estaban en contacto con la sensación-físicamente-sentida de esos asuntos como los llevaban en sus cuerpos (y no con lo que pensaban de ellos). Si el asunto los atemorizaba, los afligía, los hería, ellos contactaban ese sentir en su cuerpo y dejaban que esa sensación-sentida (felt sense como le nombró Gendlin a su enorme descubrimiento) les hablara y les trajera la historia que yacía debajo de esa sensación-con-sentido y con significado, dando con ello un paso adelante en la resolución de asunto, conflicto, problema, dilema, que los había llevado a pedir ayuda psicoterapéutica, y que con ello, les venía un cambio físicamente sentido, siempre liberador. Había descubierto el crucial acto corporal-interior que lleva adelante cualquier situación personal al interactuar físicamente el asunto corporalmente sentido con un símbolo, dando lugar a un cambio-sentido, corporal, a lo que Gendlin le llamó experienciar ¡sin que hubieran intervenido las funciones metales del análisis, la interpretación, los juicios; funciones que también eran puestas en marcha, pero tras haber vivido la experiencia del cambio, ya para explicársela, para reflexionar sobre ella, para conceptualizarla, para sistematizarla. Todo esto después de tales experiencias, ¡no en lugar de ellas!


Como podrán darse cuenta, en este tipo de experienciar se encuentra involucrada, desde adentro, la persona total: lo que ella DICE, lo que PIENSA, lo que SIENTE, lo que VIVE, y ese MÁS del que habla la última frase del Dr. Gendlin.


Y cuando la persona HABLA, PIENSA, SIENTE, VIVE, desde el Cuerpo-Espíritu, estamos ante un ser humano-proceso en RE-CREACIÓN que se desenvuelve enmedio de un infinito de posibilidades.


En el lenguaje bio-psico-espiritual podremos decir que es entonces que somos auténticos, haciendo, hablando, pensando, viviendo… desde estas profundidades corporales. En la Bio-Espiritualidad, estas experiencias la vivimos como regalo, como don, como gracia. Invariablemente y desde cada una de ellas surge un ¡gracias! al darnos cuenta que algo nuevo, grande y verdaderamente importante nos ha sido donado.


El Enfoque Bio-Espiritual nos invita, nos orienta y nos sitúa en este tipo de experiencias que en sí mismas son sanadoras y nos integran poniendo en movimiento aquellos aspectos de nuestra vida que necesitan ser llevados adelante, sean estos de creatividad y desarrollo, sean los que se encuentran detenidos o encapsulados en nuestros tejidos corporales, al simplemente ofrecerles un tipo de calidez de presencia y de acogida enraizadas en una Presencia más grande ¡que podemos sentir!


No tiene pues nada de raro que cuando entramos al Proceso que somos, sea “llevada adelante” nuestra vida entera. Así que si haces oración, ahora tú eres la oración misma, viviente. Si le entregas buenas noticias a alguien es porque tú has sido convertido en esa buena nueva, si necesitas perdonar, perdonarte a ti mismo, bendecir, tú has sido transformado en el perdón mismo, en reconciliación, en bendición.


¿Atenderías a esta invitación que hoy te hacen el Enfoque y la Bio-Espiritualidad?

                                                        

Juan B. Prado Flores

                                                                                         

viernes, 8 de noviembre de 2013



ERES MUY CORDIALMENTE BIENVENIDO(A) A ESTE
 BLOG EXPERIENCIAL

Déjame recordarte que el trabajo al interior del ser humano es inacabado. Continuará mientras tenga acceso a un Presente y esté abierto a él. Todo lo nuevo viene de un antes que intrínsecamente estaba ya preconfigurando ese después. Y ese nuevo-después, a su vez sigue configurando el próximo paso hacia adelante sin más límite que el que nosotros le pongamos.
Cada experiencia de Enfoque aquí compartida es un paso de un proceso que está fuera de nuestro control y que tiene su propia dirección y propósito. Sin cada paso previo no podrían haberse dado los subsecuentes, pero ni el primero ni el último ni la sucesión de ellos es la (ni mi) última palabra.
Nada de lo que comparta yo en este blog es pues, lo ya definitivamente establecido en mí, es lo que estuvo siendo mi verdad en el tiempo en que vino esa experiencia, pero  todo el conjunto de mi experienciar es mi verdad como la llevo hoy. Verdad que seguirá afinándose, distinguiéndose, modificándose en mí a través de ese proceso autopropulsado.
Así que las experiencias que se comparten en este blog son como cortes transversales de una situación dada, pero cada una de ellas, es llevada adelante dentro de y por, la persona que está en tal proceso, es decir, en autodesarrollo.
Mi invitación es a que entres en este inacabado y agraciado proceso que, por cierto, siempre experimentarás como un inestimable regalo.
Me encantaría que al transitar por aquí te quedaras unos momentos dándote cuenta cómo algo de lo que está puesto en palabas, resuena de manera física, fisiológicamente sentida en tu cuerpo. Si lo haces, déjame decirte que te vas a sorprender.
Recibe un afectuoso abrazo de bienvenida a esta experiencia.


Juan B. Prado Flores

sábado, 15 de septiembre de 2012



PROCESANDO EL DOLOR

 

Dr. Juan B. Prado Flores[1]

 

http://juanb-descubretusrecursosdedesarrollo.blogspot.mx/

http://focusingexperiencial.blogspot.com/2007/07/experienciando-el-dolor.html 

 

“No tenemos que preguntarnos si un

síntoma es físico o psicológico.

Toda experiencia humana entraña

ambos”

 

 Eugene T. Gendlin[2]

_____________

 

¿Puede nuestro dolor físico-emocional estar tratando de enseñarnos algo importante acerca de nosotros mismos que no podríamos aprehender de ninguna otra forma?

 

¿Puede el dolor introducirnos a una dimensión desconocida, agraciada?

 

¿Es posible honrar, sostener, escuchar el dolor y permitirle decirnos lo que nos tiene que decir?

 

Estas y otras muchas preguntas así como tus propias respuestas, pueden serte reveladas si aprendes a atender tu quebranto.

________________

 

 

Me despierta en la madrugada un dolor en el vientre. Parece un simple retorcijón. Espero que -como otras veces que he tenido leves dispepsias nocturnas- desaparezca. Al ir en aumento me doy cuenta que en realidad esto no me había pasado nunca antes en mis más de 50 años de vida.

Me pregunto si será efecto de lo que cené, pero, ¿por qué, si otras veces he cenado más?... Ahora el dolor es más intenso y, como un continuo calambre. Luego pienso que lo que me hizo realmente daño fue lo que comí, pero el dolor no responde a mi interrogatorio médico ni a mis intentos semiológicos, pues sigue aumentando de intensidad.

 

Decido levantarme y me dirijo al baño, por si fuera necesario...

 

Empiezo a sentir miedo, entonces pienso: ¿A dónde va esto? ¿Qué me está pasando? Me digo: ¿no se tratará de un síndrome abdominal agudo…? Siguen las preguntas y las elucubraciones, pero no hay respuestas. Esto me angustia. No sé qué hacer. Estoy sudando frío, con la respiración agitada, entrecortada; el abdomen contraído y todos los músculos en tensión.

 

En eso viene esta palabra retadora: “¿Por qué no hablas con tu dolor? Eso le dices a todo mundo que haga, ¿no?” Enseguida viene como ‘respuesta’: “¡Esto no es para hablar con...!, ¡es para hacer algo!, inyectarte un analgésico-antiespasmódico, hablarle al cirujano, ¡ir al hospital...!” Como interrumpiendo esto, me encuentro diciéndole pausadamente al dolor desde algún espacio interior:

“Tienes a tu disposición todo mi cuerpo para que te expreses en él como tú quieras”.

 

Diciéndolo viene algo como una convulsión interior; como si yo mismo hubiera decidido mi fin. Y junto con ello siento cierta admiración y emoción de haber podido hacer y decir lo que hice, lo que le dije al dolor.

 

Entonces vienen, una tras otra, unas palabras que integran un mensaje que de alguna manera aclara las cosas interiores que estoy sintiendo: “fragilidad”... “vulnerabilidad”... “impotencia…” Cotejo estas expresiones simbólicas con la intensa sensación dolorosa y el pánico que para entonces estoy sintiendo, y viene la certidumbre de que expresan con extraordinaria precisión la totalidad y la tonalidad de esa experiencia (a quienes conocen el Enfoque (Focusing) no les tengo que decir que con todo y la gravedad que un símbolo así expresa, el mensaje en sí mismo ¡se siente bien!). Al quedarme ‘resonando’ estas palabras con la sensación-sentida, viene, en cosa de instantes, lo impensable:

 

Es la imagen de un como tonel semitransparente que deja ver el nivel del líquido que contiene mientras éste baja lentamente, como estando siendo drenado. Al haber descendido el nivel del líquido el tercio superior, me doy cuenta que lo mismo está sucediendo en mi cuerpo, notando que el dolor, la angustia, el miedo, la incertidumbre y cuanto ha estado ahí, va desapareciendo de arriba hacia abajo dejándome la inequívoca sensación de que ahora, esos territorios han sido liberados. Asombrado, atónito ante lo que estoy viviendo, al llegar esa sensación liberadora a mis pies, puedo apreciar que ya tampoco ha quedado líquido en el barril.

 

Permanezco allí sentado, todavía sin poder creer lo que ha estado sucediendo dentro de mí. “Mañana pensaré que fue una pesadilla”, me digo. “Pero ha sido algo real”, me respondo pellizcándome tiernamente el brazo para, con humor, "corroborarlo" -yo mismo. Me quedo experimentando el inesperado y sorprendente cambio físico, mientras sigo constatando (mitad desconcertado, mitad admirado, mitad emocionado, mitad agradecido) que he estado despierto todo ese tiempo sin tiempo. Mi dolor, junto con el proceso del Enfoque Bio-espiritual me ha llevado a otra dimensión, a una experiencia que va más allá de toda compresión lógica, lineal. Estando allí absolutamente libre de toda angustia, me pregunto “¿qué estoy haciendo aquí?”

 

Me levanto y al caminar de nuevo, ya sin dolor, ¡vuelvo a dudar! Todavía me digo: “por la mañana no me voy a poder despertar temprano de lo fatigado que quedé”, pero algo me dice que he recibido un gran regalo: Una, quizá dos horas de dolor me ha hecho saberme, reconocer en mí algo frágil, vulnerable, impotente no sólo para resolver la situación sino como un atisbo de la revelación de mi más profunda realidad. Y el don maravilloso es que ¡la vulnerabilidad ha sido convertida en fuerza, en poder, en un bienestar, en un estado de plenitud difícil de describir! Me meto a la cama y me acurruco como un bebé, sintiéndome confortablemente sostenido desde dentro por un poder dentro de mí sobre el que no tengo control alguno. Con esta sensación me quedo apaciblemente dormido experimentando el Don de la vida y el estar viviendo como un maravilloso regalo.

 

Por la mañana me levanto con un ánimo que no había sentido antes y con la convicción creciente de estar y seguir siendo sostenido a cada momento por algo dentro de mí que es la Vida misma. En ese momento pude decir: “Bendito dolor que me ha revelado algo acerca de lo que la vida es”, y que no habría podido recibir de ninguna otra manera. Y lo que me permitió hacerlo fue el haberlo tomado en cuenta, el haberlo atendido, sostenido, dándole una calidad de presencia que nunca antes había pensado ser capaz de ofrecerle ¡a mi propio cuerpo! Había dejado estar allí a mi dolor, sin huir de él, sin tratar de dominarlo, de eliminarlo; tampoco de sustituirlo por algo mejor, o de negarlo, sino abriéndole y ofreciéndole un espacio en mi cuerpo donde él pudiera “vivir”.

 

Mi agradecimiento es inmenso hacia quien descubrió este maravilloso proceso (el Dr. E. T. Gendlin), hacia quienes lo llevaron al terreno de la Bio-espiritualidad y me lo enseñaron (Drs. Edwin M. McMahon, y Peter A. Campbell, al Centro de Recuperación Emocional y Espiritual A. C.) y hacia ese lugar (mi cuerpo) que tiene los recursos para llevar a cabo este proceso liberador. Una sola palabra lo dijo entonces mejor y lo ha seguido diciendo con un agradecimiento que crece y crece cada vez que algo lo trae nuevamente a mi memoria: ¡Gracias!

 

Mediante estudios de imagenología como la resonancia magnética nuclear, se evidencia que cuando uno experimenta algún acontecimiento significativo en la vida se iluminan ciertas áreas específicas del cerebro. Esas mismas estructuras se encienden cuando uno regresa mediante el recuerdo a dicho suceso o acontecimiento. Esto implica el estímulo, el desarrollo y el despliegue de la plasticidad cerebral. Cuando además uno le ofrece a esas experiencias afecto, empatía, aceptación incondicional, entonces nuestra masa cerebral entera responde globalmente evidenciando que el acontecimiento ha inducido la máxima capacidad de reorganización del cuerpo total. Al traer afecto a donde llevamos fisiológicamente sentidos esos acontecimientos la plasticidad cerebral crea más dendritas, más conexiones interneuronales y aún, más neuronas y nuevos circuitos cerebrales que son la base biológica para poder experimentarnos no ya como quienes controlamos nuestra vida, sino a la vida misma fluyendo desde dentro de nosotros. ¡Somos responsables de los mensajes que le enviamos a nuestro cerebro!

 



[1] Médico pediatra neonatólogo. Exjefe del servicio de Cuidados Intermedios Neonatales del Hospital de Gineco-Obstetricia No. 4 del IMSS, México, D. F. Miembro del Institute for Bio-Spiritual Research, http://www.biospiritual.org,  Miembro y Professional Associate de: The Focusing Institute http://www.focusing.org/, Miembro de la Asociación Mexicana de Psiconeuroinmunoendocrinología (AMPNIE, A. C.). Profesor de Focusing del Centro Cultural Ítaca http://www.desarrollohumanoitaca.com/ , Profesor de Enfoque Bio-Espiritual de CREE, A. C., http://www.creeac.com.mx/ .  Dirección Electrónica: jubpr@yahoo.com

[2] Gendlin ET. Focusing en psicoterapia. El trabajo corporal; una energía nueva y liberadora. Ed. Paidós. España. 1999. P. 262.