viernes, 7 de julio de 2017

Cómo oramos...

¡Hola Amigos! voy a hablarles, en un video dividido en tres cápsulas, de un tema que tiene profundas raíces religiosas, pero que llevado a la espiritualidad, tiene que ver no sólo con todas las religiones, sino con todas nuestras relaciones, comenzando por la manera de relacionarnos con nosotros mismos. Podemos decir que trata del proceso de desarrollo de nuestra conciencia crística.
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Así que seas creyente o no, puede interesarte este mensaje.

miércoles, 14 de enero de 2015

¿QUÉ ES LA BIO-ESPIRITUALIDAD MEDIANTE EL FOCUSING?

                  


¿QUÉ ES LA BIO-ESPIRITUALIDAD MEDIANTE EL FOCUSING?
                          
Sería ocioso tratar de hacerle entender a alguien lo que es el Focusing y la Bio-Espiritualidad, pues se trata de un proceso, personal y progresivo y de una tarea que tendrá que llevar a cabo quienquiera que esté interesado en una nueva manera de relacionarse consigo mismo, con los demás y con cuanto existe, pues en última instancia se trata de un autodescubrimiento. En todo caso el Focusing y la Bio-Espiritualidad juntos, nos muestran la ruta para llevar a cabo tan singular como personal experiencia.
No obstante, trataré de poner aquí algunas cosas de las que trata esta experiencia-proceso utilizando unas reflexiones del propio descubridor del Focusing, Eugene T. Gendlin, de quien McMahon y Campbell lo recibieron y quienes, tras muchos años de experienciarlo, estudiarlo y enseñarlo, dieron origen a lo que ellos denominaron Bio-Espiritualidad a través del Focusing.

Gendlin, quien es un genial y reconocido filósofo, psicólogo, psicoterapeuta, se refiere a la naturaleza humana en estos términos:

“PENSAMOS más que lo que DECIMOS,
SENTIMOS más de lo que pensamos,
VIVIMOS más que lo que sentimos.
Y debajo de ello hay mucho MÁS.”

Pero desglosémoslo un poco.

PENSAMOS más que lo que DECIMOS (y de lo que hacemos):

Podemos darnos cuenta de la veracidad de este enunciado, pues es obvio que aun la persona más hablantina e industriosa, piensa más de lo que puede decir y hacer. Nuestra lógica ordinaria, nuestros, conceptos, el pensamiento lineal, los juicios, ideas, interpretaciones, análisis, opiniones, razones… son una parte diminuta de la experiencia humana. Con cuanta frecuencia nos hemos dado cuenta de que lo que resultaba de cada una de estas funciones había quedado completamente rebasado, obsoleto o que simplemente estaba equivocado. Cuando establecemos relación con nosotros mismos y con cuanto existe exclusivamente desde el “polo cefálico” estamos cayendo en un trágico reduccionismo de lo que la experiencia humana realmente es, pues somos mucho más que sólo lo que hace nuestro cerebro, por muy bien que lo sepa hacer.

Vayamos pues con Gendlin, ahora un poco más allá, pues quizá te preguntes, ¿qué es eso que está debajo de ese pensar? Bueno, pues los hechos señalan que:

SENTIMOS más que lo que pensamos...

Esto puede no parecer tan obvio. Cuando estamos ante cosas establecidas como el que 2 x 2 sean 4, con o sin nuestros sentimientos al respecto, igual, 2 x 2 serán 4. Por supuesto que esto es importante, pero aquí estamos hablando de lo que bulle debajo de lo que pensamos, nuestros sentimientos, es decir, de cómo nos vivimos a nosotros mismos y cómo experienciamos a los demás desde dentro de nosotros, lo cual es algo personal, único y el proceso hacia algo más. Ante una situación atemorizante, por ejemplo, antes de pensar en “miedo” estamos SINTIÉNDOLO. Debajo pues del pensamiento siempre hay un sentir -con lo que más nos vale estar conectados. Así que puedes darte cuenta de que cuando lo que piensas se nutre de lo que sientes, las cosas funcionan mejor porque estás integrando tu pensar con tu sentir, estás permitiendo que tu sentir enriquezca, matice, le dé consistencia y colorido, a tu pensar.

Pero las cosas no paran ahí porque:

¡VIVIMOS, más que lo que sentimos!
Para sentir necesito estar vivo. Dicen los expertos en informática que el pensamiento racional, lineal, del que depende mucho lo que decimos y lo que hacemos, se nutre de unas 2,000 unidades de información (bit) por segundo, y que en cambio, la información que recibe el cerebro es del orden de los 400 000, 000 000 de unidades por segundo que vienen del cuerpo. Estas impresionantes cifras nos hablan, aunque todavía pálidamente, de lo que es el proceso de estar viviendo, pues cada una de nuestros cientos de miles de millones de células recibe, genera, utiliza y comparte información, la mayoría de la cual no llega al cerebro. Algo de esto es lo que ha enunciado Gendlin en esas palabras: estamos viviendo mucho más que sólo lo que estamos sintiendo. De esto no es tan fácil darnos cuenta, aunque quizá podrías estar de acuerdo con que nuestra psico-neuro-inmuno-endocrinología es continua y constante, actividad y movimiento, aunque no estemos conscientes de ello.

Pero Gendlin ha ido aún más allá. Él lo pone así:

Y debajo de ello hay MUCHO MÁS:

Aquí estamos en el mundo de lo no computable, estamos en lo in-con-mensu-rable. En lo que no se puede ni decir, ni pensar, ni sentir, ni experimentar sino EN, con, desde, el cuerpo-espíritu. De aquí el término Bio-Espiritualidad, que desde su propia experiencia, del estudio de Gendlin y de su filosofía de lo implícito, los doctores McMahon y Campbell se han dado cuenta que se trata del reino del cuerpo/espíritu que todo lo sondea, todo lo conoce, todo lo integra (lo que decimos, lo que pensamos, lo que sentimos lo que vivimos…), reino en el que todo es llevado adelante como totalidad.

Bueno, pues el Enfoque Bio-Espiritual es una vía que nos orienta, sitúa y mantiene, en tal experiencia, incluyéndonos íntegramente, pero no sólo como individuos, sino integrados EN un Cuerpo más grande en el que “vivimos, nos movemos, existimos”.

Pero, ¿cómo tener acceso a esta experiencia?

Pues muy fácil, todo ser humano, -y los niños lo hacen de una manera natural y desde el vientre materno- lo podemos hacer atendiendo de una manera especial, cómo y dónde llevamos en nuestros cuerpos de una manera SENTIDA, nuestros asuntos importantes, sean estos de creatividad, o aquellos que han permanecido detenidos, olvidados, y muchas veces rechazados.

Gendlin-filósofo se dio cuenta de que las personas que pedían ayuda para resolver sus asuntos difíciles y que tenían éxito en ello, estaban en contacto con la sensación-físicamente-sentida de esos asuntos como los llevaban en sus cuerpos (y no con lo que pensaban de ellos). Si el asunto los atemorizaba, los afligía, los hería, ellos contactaban ese sentir en su cuerpo y dejaban que esa sensación-sentida (felt sense como le nombró Gendlin a su enorme descubrimiento) les hablara y les trajera la historia que yacía debajo de esa sensación-con-sentido y con significado, dando con ello un paso adelante en la resolución de asunto, conflicto, problema, dilema, que los había llevado a pedir ayuda psicoterapéutica, y que con ello, les venía un cambio físicamente sentido, siempre liberador. Había descubierto el crucial acto corporal-interior que lleva adelante cualquier situación personal al interactuar físicamente el asunto corporalmente sentido con un símbolo, dando lugar a un cambio-sentido, corporal, a lo que Gendlin le llamó experienciar ¡sin que hubieran intervenido las funciones metales del análisis, la interpretación, los juicios; funciones que también eran puestas en marcha, pero tras haber vivido la experiencia del cambio, ya para explicársela, para reflexionar sobre ella, para conceptualizarla, para sistematizarla. Todo esto después de tales experiencias, ¡no en lugar de ellas!

Como podrán darse cuenta, en este tipo de experienciar se encuentra involucrada, desde adentro, la persona total: lo que ella DICE, lo que PIENSA, lo que SIENTE, lo que VIVE, y ese MÁS del que habla la última frase del Dr. Gendlin.

Y cuando la persona HABLA, PIENSA, SIENTE, VIVE, desde el cuerpo-Espíritu, estamos ante un ser humano-proceso en RE-CREACIÓN que se desenvuelve enmedio de un infinito de posibilidades.

En el lenguaje bio-psico-espiritual podremos decir que es entonces que somos auténticos, haciendo, hablando, pensando, viviendo… desde estas profundidades corporales. En la Bio-Espiritualidad, estas experiencias la vivimos como regalo, como don, como gracia. Invariablemente y desde cada una de ellas surge un ¡gracias! al darnos cuenta que algo nuevo, grande y verdaderamente importante nos ha sido donado.

El Enfoque Bio-Espiritual nos invita, nos orienta y nos sitúa en este tipo de experiencias que en sí mismas son sanadoras y nos integran poniendo en movimiento aquellos aspectos de nuestra vida que necesitan ser llevados adelante, sean estos de creatividad y desarrollo, sean los que se encuentran detenidos o encapsulados en nuestros tejidos corporales, al simplemente ofrecerles un tipo de calidez de presencia y de acogida enraizadas en una Presencia más grande ¡que podemos sentir!

No tiene pues nada de raro que cuando entramos al Proceso que somos, sea “llevada adelante” nuestra vida entera. Así que si haces oración, ahora tú eres oración viviente. Si le entregas buenas noticias a alguien es porque tú has sido convertido en esa buena nueva, si necesitas perdonar, perdonarte a ti mismo, bendecir, tú has sido transformado en el perdón mismo, en reconciliación, en bendición.

¿Atenderías a esta invitación que hoy te hacen el Enfoque y la Bio-Espiritualidad?

                                                                      Juan B. Prado Flores
                                                                                         

viernes, 8 de noviembre de 2013



ERES MUY CORDIALMENTE BIENVENIDO A ESTE
 BLOG EXPERIENCIAL

Déjame recordarte que el trabajo al interior del ser humano es inacabado. Continuará mientras tenga acceso a un Presente y esté abierto a él. Todo lo nuevo viene de un antes que intrínsecamente estaba ya preconfigurando ese después. Y ese nuevo-después, a su vez sigue configurando el próximo paso hacia adelante sin más límite que el que nosotros le pongamos.
Cada experiencia de Enfoque aquí compartida es un paso de un proceso que está fuera de nuestro control y que tiene su propia dirección y propósito. Sin cada paso previo no podrían haberse dado los subsecuentes, pero ni el primero ni el último ni la sucesión de ellos es la (ni mi) última palabra.
Nada de lo que comparta yo en este blog es pues, lo ya definitivamente establecido en mí, es lo que estuvo siendo mi verdad en el tiempo en que vino esa experiencia, pero  todo el conjunto de mi experienciar es mi verdad como la llevo hoy. Verdad que seguirá afinándose, distinguiéndose, modificándose en mí a través de ese proceso autopropulsado.
Así que las experiencias que se comparten en este blog son como cortes transversales de una situación dada, pero cada una de ellas, es llevada hacia adelante dentro de y por, la persona que está en tal proceso, es decir, en autodesarrollo.
Mi invitación es a que entres en este inacabado y agraciado proceso que, por cierto, siempre experimentarás como un inestimable regalo.
Me encantaría que al transitar por aquí te quedaras unos momentos dándote cuenta cómo algo de lo que aquí está puesto en palabas, resuena física, fisiológicamente en las profundidades de tu cuerpo. Sí lo haces, déjame decirte que te vas a sorprender.
Recibe un afectuoso abrazo de bienvenida a esta experiencia.


Juan B. Prado Flores

sábado, 15 de septiembre de 2012



PROCESANDO EL DOLOR

Dr. Juan B. Prado Flores[1]


“No tenemos que preguntarnos si un
síntoma es físico o psicológico.
Toda experiencia humana entraña
ambos”

 Eugene T. Gendlin[2]
_____________

¿Puede nuestro dolor físico-emocional estar tratando de enseñarnos algo importante acerca de nosotros mismos que no podríamos aprehender de ninguna otra forma?

¿Puede el dolor introducirnos a una dimensión desconocida, agraciada?

¿Es posible honrar, sostener, escuchar el dolor y permitirle decirnos lo que nos tiene que decir?

Estas y otras muchas preguntas así como tus propias respuestas, pueden serte reveladas si aprendes a atender tu quebranto.
________________


Me despierta en la madrugada un dolor en el vientre. Parece un simple retorcijón. Espero que -como otras veces que he tenido leves dispepsias nocturnas- desaparezca. Al ir en aumento me doy cuenta que en realidad esto no me había pasado nunca antes en mis más de 50 años de vida.
Me pregunto si será efecto de lo que cené, pero, ¿por qué, si otras veces he cenado más?... Ahora el dolor es más intenso y, como un continuo calambre. Luego pienso que lo que me hizo realmente daño fue lo que comí, pero el dolor no responde a mi interrogatorio médico ni a mis intentos semiológicos, pues sigue aumentando de intensidad.

Decido levantarme y me dirijo al baño, por si fuera necesario...

Empiezo a sentir miedo, entonces pienso: ¿A dónde va esto? ¿Qué me está pasando? Me digo: ¿no se tratará de un síndrome abdominal agudo…? Siguen las preguntas y las elucubraciones, pero no hay respuestas. Esto me angustia. No sé qué hacer. Estoy sudando frío, con la respiración agitada, entrecortada; el abdomen contraído y todos los músculos en tensión.

En eso viene esta palabra retadora: “¿Por qué no hablas con tu dolor? Eso le dices a todo mundo que haga, ¿no?” Enseguida viene como ‘respuesta’: “¡Esto no es para hablar con...!, ¡es para hacer algo!, inyectarte un analgésico-antiespasmódico, hablarle al cirujano, ¡ir al hospital...!” Como interrumpiendo esto, me encuentro diciéndole pausadamente al dolor desde algún espacio interior:
“Tienes a tu disposición todo mi cuerpo para que te expreses en él como tú quieras”.

Diciéndolo viene algo como una convulsión interior; como si yo mismo hubiera decidido mi fin. Y junto con ello siento cierta admiración y emoción de haber podido hacer y decir lo que hice, lo que le dije al dolor.

Entonces vienen, una tras otra, unas palabras que integran un mensaje que de alguna manera aclara las cosas interiores que estoy sintiendo: “fragilidad”... “vulnerabilidad”... “impotencia…” Cotejo estas expresiones simbólicas con la intensa sensación dolorosa y el pánico que para entonces estoy sintiendo, y viene la certidumbre de que expresan con extraordinaria precisión la totalidad y la tonalidad de esa experiencia (a quienes conocen el Enfoque (Focusing) no les tengo que decir que con todo y la gravedad que un símbolo así expresa, el mensaje en sí mismo ¡se siente bien!). Al quedarme ‘resonando’ estas palabras con la sensación-sentida, viene, en cosa de instantes, lo impensable:

Es la imagen de un como tonel semitransparente que deja ver el nivel del líquido que contiene mientras éste baja lentamente, como estando siendo drenado. Al haber descendido el nivel del líquido el tercio superior, me doy cuenta que lo mismo está sucediendo en mi cuerpo, notando que el dolor, la angustia, el miedo, la incertidumbre y cuanto ha estado ahí, va desapareciendo de arriba hacia abajo dejándome la inequívoca sensación de que ahora, esos territorios han sido liberados. Asombrado, atónito ante lo que estoy viviendo, al llegar esa sensación liberadora a mis pies, puedo apreciar que ya tampoco ha quedado líquido en el barril.

Permanezco allí sentado, todavía sin poder creer lo que ha estado sucediendo dentro de mí. “Mañana pensaré que fue una pesadilla”, me digo. “Pero ha sido algo real”, me respondo pellizcándome tiernamente el brazo para, con humor, "corroborarlo" -yo mismo. Me quedo experimentando el inesperado y sorprendente cambio físico, mientras sigo constatando (mitad desconcertado, mitad admirado, mitad emocionado, mitad agradecido) que he estado despierto todo ese tiempo sin tiempo. Mi dolor, junto con el proceso del Enfoque Bio-espiritual me ha llevado a otra dimensión, a una experiencia que va más allá de toda compresión lógica, lineal. Estando allí absolutamente libre de toda angustia, me pregunto “¿qué estoy haciendo aquí?”

Me levanto y al caminar de nuevo, ya sin dolor, ¡vuelvo a dudar! Todavía me digo: “por la mañana no me voy a poder despertar temprano de lo fatigado que quedé”, pero algo me dice que he recibido un gran regalo: Una, quizá dos horas de dolor me ha hecho saberme, reconocer en mí algo frágil, vulnerable, impotente no sólo para resolver la situación sino como un atisbo de la revelación de mi más profunda realidad. Y el don maravilloso es que ¡la vulnerabilidad ha sido convertida en fuerza, en poder, en un bienestar, en un estado de plenitud difícil de describir! Me meto a la cama y me acurruco como un bebé, sintiéndome confortablemente sostenido desde dentro por un poder dentro de mí sobre el que no tengo control alguno. Con esta sensación me quedo apaciblemente dormido experimentando el Don de la vida y el estar viviendo como un maravilloso regalo.

Por la mañana me levanto con un ánimo que no había sentido antes y con la convicción creciente de estar y seguir siendo sostenido a cada momento por algo dentro de mí que es la Vida misma. En ese momento pude decir: “Bendito dolor que me ha revelado algo acerca de lo que la vida es”, y que no habría podido recibir de ninguna otra manera. Y lo que me permitió hacerlo fue el haberlo tomado en cuenta, el haberlo atendido, sostenido, dándole una calidad de presencia que nunca antes había pensado ser capaz de ofrecerle ¡a mi propio cuerpo! Había dejado estar allí a mi dolor, sin huir de él, sin tratar de dominarlo, de eliminarlo; tampoco de sustituirlo por algo mejor, o de negarlo, sino abriéndole y ofreciéndole un espacio en mi cuerpo donde él pudiera “vivir”.

Mi agradecimiento es inmenso hacia quien descubrió este maravilloso proceso (el Dr. E. T. Gendlin), hacia quienes lo llevaron al terreno de la Bio-espiritualidad y me lo enseñaron (Drs. Edwin M. McMahon, y Peter A. Campbell, al Centro de Recuperación Emocional y Espiritual A. C.) y hacia ese lugar (mi cuerpo) que tiene los recursos para llevar a cabo este proceso liberador. Una sola palabra lo dijo entonces mejor y lo ha seguido diciendo con un agradecimiento que crece y crece cada vez que algo lo trae nuevamente a mi memoria: ¡Gracias!

Mediante estudios de imagenología como la resonancia magnética nuclear, se evidencia que cuando uno experimenta algún acontecimiento significativo en la vida se iluminan ciertas áreas específicas del cerebro. Esas mismas estructuras se encienden cuando uno regresa mediante el recuerdo a dicho suceso o acontecimiento. Esto implica el estímulo, el desarrollo y el despliegue de la plasticidad cerebral. Cuando además uno le ofrece a esas experiencias afecto, empatía, aceptación incondicional, entonces nuestra masa cerebral entera responde globalmente evidenciando que el acontecimiento ha inducido la máxima capacidad de reorganización del cuerpo total. Al traer afecto a donde llevamos fisiológicamente sentidos esos acontecimientos la plasticidad cerebral crea más dendritas, más conexiones interneuronales y aún, más neuronas y nuevos circuitos cerebrales que son la base biológica para poder experimentarnos no ya como quienes controlamos nuestra vida, sino a la vida misma fluyendo desde dentro de nosotros. ¡Somos responsables de los mensajes que le enviamos a nuestro cerebro!



[1] Médico pediatra neonatólogo. Exjefe del servicio de Cuidados Intermedios Neonatales del Hospital de Gineco-Obstetricia No. 4 del IMSS, México, D. F. Miembro del Institute for Bio-Spiritual Research, http://www.biospiritual.org,  Miembro y Professional Associate de: The Focusing Institute http://www.focusing.org/, Miembro de la Asociación Mexicana de Psiconeuroinmunoendocrinología (AMPNIE, A. C.). Profesor de Focusing del Centro Cultural Ítaca http://www.desarrollohumanoitaca.com/ , Profesor de Enfoque Bio-Espiritual de CREE, A. C., http://www.creeac.com.mx/ .  Dirección Electrónica: jubpr@yahoo.com
[2] Gendlin ET. Focusing en psicoterapia. El trabajo corporal; una energía nueva y liberadora. Ed. Paidós. España. 1999. P. 262.

miércoles, 15 de febrero de 2012

ACOMPAÑANDO MIS PÉRDIDAS... Y ALGO MÁS



PROCESANDO MIS PÉRDIDAS, ELLAS 

TIENEN VIDA PROPIA
44) 19-III-96: Focalizando en mi cuerpo una pérdida, vienen unas fugaces luces y luego el recuerdo de estar contemplando el cielo nocturno desde la ventana de mi cuarto en Morelia, hacía más de 35 años y con ello el estar emocionado, sacando de unas bolsas, diferentes prendas de vestir que acababa de comprar. Es el momento cuando desde mi recámara en el piso superior, oigo el ruido lejano de un camión que viene cuesta arriba, acercándose lenta, pesada y ruidosamente. Entonces tomo las bolsas, las meto en una sola y se la lanzo a la caja del camión en movimiento. Celebro mi buena puntería, pero cuando busco los pares nuevos de calcetines, me doy cuenta que ya van lejos. ¡Iban en una de las bolsas! Con ese recuerdo sube una sensación de incomodidad de mi abdomen a mi pecho. Viene el sentirme tonto, inepto, estúpido de haber tirado mis calcetines nuevos (mis dones) a la calle. Desde esa sensación-sentida surge una imagen: un tronco seco al que primero me abrazo. Luego soy absorbido por él. Con los ojos humedecidos veo salir de nosotros retoños con hojas verdes y espigas desde nuestra superficie. con esto vine una sutil sensación que me dice pacificantemente: “Quizá Juan, no todo esté muerto en ti”.

                                                    ***
           
      50) 8- V -96: EL ENFOQUE BIO-ESPIRITUAL EN LA VIDA DIARIA

Voy a dejar a mi hijo de entonces seis-siete años a la escuela. Al recibirlo, su Miss le dice frente a mí, como acusándolo "¿Ahora si vas a trabajar?", enseguida, ella me da la queja personalmente. Llamo a mi hijo para reclamarle su conducta pero no viene. Enojado, me alejo de su escuela. Él me llama pero yo sigo retirándome. Entonces me doy cuenta que ese enojo en mí, era como el que de niño, yo percibía en una persona muy significativa. Atiendo ese lugar resentido-enojado, lo sostengo unos instantes y con ello me viene el impulso de regresar con mi hijo que quizá aún esperaba verme. Lo hago, él está solo, de espalditas contra el pilar del pórtico. Lo llamo y al escucharme y darse la vuelta le digo: “¿Ahora sí vas a trab...?” Me doy cuenta, antes de terminar la frase, de la presencia de mi patrón regañón y reprobatorio aprendido, en lugar que entrar en relación con mi hijo. Con ello viene un impensado cambio en todo mi cuerpo y desde él le pregunto ¿Qué me querías decir? Me responde “Quería despedirme de ti”. Lo abrazo con ternura y él me da un beso en la mejilla. Cimbrado desde adentro y con mis ojos rasados en lágrimas, retomo el camino.
 Agradecido por el proceso que se había desenvuelto en mí, fui dándome cuenta que fue el contactar mi enojo lo que me permitió darme cuenta cómo llevaba en mi cuerpo desde niño, aquella figura que para mí era reprobatoria. Traer esto al presente mediante el proceso del Focusing y asumir esa historia escuchándome a mí mismo, me llevó a realmente escuchar a mi hijo.
 Al permitir que se diera en mí el proceso de la congruencia vino: No todo lo ocurrido en mi vida está sellado para siempre. Yo no tengo que continuar, en mi forma de relacionarme con mis hijos, la reprobación que de niño experimentaba. Mis patrones aprendidos pueden cambiar.
En Focusing/Bio-Espiritualidad y desde Carl Rogers, entendemos por congruencia, la capacidad de experimentar fisiológicamente nuestros sentimientos y permitir que se simbolicen con precisión. 

***
                                       

63) 28-V-96.  COMPAÑEROS DE ENFOQUE. 
                       ACOMPAÑANDO
…Luego me tocó acompañar a enfocar a B. Él estaba siendo tocado profundamente por el proceso. Le venían hondos gemidos desde sus entrañas a cada paso, con cada propuesta que yo le hacía. Parecía estar conectado todo su ser con una Totalidad mayor que lo inundaba. Podría decir que era experimentarse EN esa Totalidad. Entonces me doy cuenta que cada una de mis popuestas vienen muy desde dentro de mí y que todo cuanto le digo da en el blanco llevándolo cada vez más al fondo de sí mismo y con gemidos inefables, a su realidad total. B. Había recibido una clara dirección acerca de su misión y del propósito de su vida. 
Al terminar su ejercicio me comparte -y yo confirmo- que todo lo que yo le decía lo llevaba más y más adentro, a un encuentro cada vez más profundo con esa Realidad más grande. Fue algo verdaderamente impactante para mí, y creo que también para las dos señoras que habían estado enfocando en la sala, pues cuando salimos estaban muy impresionadas y admiradas al vernos tan radiantes, tan profundamente tocados, uno y otro, por ese Algo más grande.

Me permito traer aquí unas palabras de Carl R. Rogers:
"Cuando mi estado es óptimo, ya sea como facilitador de grupo o como terapeuta, descubro otra característica. Cuando logro acercarme al máximo a mi íntimo e intuitivo mí-mismo, cuando de algún modo entro en contacto con lo desconocido en mí, cuando me encuentro quizás en un estado ligeramente alterado de conciencia, haga lo que haga parece rebosar propiedades curativas. En tales circunstancias, mi simple presencia es liberadora y útil a los demás. Nada puedo hacer para forzar esta experiencia, pero cuando logro relajarme y acercarme a mi núcleo transcendental, mi conducta en la relación puede ser extraña e impulsiva, sin justificación racional ni vínculo alguno con los procesos de mi pensamiento. Sin embargo, ese extraño comportamiento, de algún modo singular, acaba siendo correcto; parece como si mi espíritu interno se expandiera para alcanzar el de mi interlocutor. Nuestra propia relación trasciende y se integra a algo más amplio. Nos hallamos entonces ante la presencia de un profundo crecimiento, curación y energía."*
*Carl R. Rogers. El camino del ser. Ed. Kairós. Barcelona.


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64) 30-V-96: EL Enfoque Bio-Espiritual (EB-E) y mi vida. “SIEMPRE CON CULPA”
Estoy desayunando con mucha tranquilidad pues mi esposa se ha llevado a nuestro hijo menor a la escuela. Me viene una imagen-recuerdo: de niño comiendo, con estas palabras, SIEMPRE CON CULPA, yo no me sentía merecedor de lo que comía. No me sentía digno de recibirlo, sentía que tenía que pagarlo trabajando, siendo obediente, sacando buenas calificaciones... Ese mismo sentimiento me viene ahora al estar desayunando. Vienen lágrimas con las palabras: siempre como con culpa. El Cambio Sentido fue instantáneo al ponerme en contacto con mi sentimiento de CULPA. Esto, aparentemente demoledor,  desde el proceso del Enfoque se siente como un paso adelante de un proceso largamente detenido.

Es maravilloso experimentar aquello que E. T. Gendlin nombra "cambio sentido", que viene cuando atiende uno un sentimiento (en este caso de culpa al no sentirme merecedor de lo que estaba desayunando) como éste es llevado en el cuerpo, que al conectarse con un símbolo (las lágrimas que me vinieron) vino el mencionado cambio sentido que "se siente como un paso hacia adelante en un proceso largamente detenido". Por extraño que parezca visto desde fuera de la experiencia, descubrir algo nuevo al enfocar, por doloroso que sea, ¡siempre se siente bien! pues, entre otras cosas, lo sitúa a uno es su propia verdad y la verdad siempre libera pues de alguna manera nos integra aliviando la tensión siempre presente en nuestro pensamiento dualista.

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77) 29-VIII-96: EL EB-E Y LA VIDA EXTERIOR.
SINCRONICIDAD = TIEMPO MÁS ALLÁ DEL TIEMPO

Voy a Los Viveros de Coyoacán. Toco algo muy difícil, espero y me dice su nombre: VULNERABILIDAD. Literalmente no podía con esa presión interior. Al acompañarla surge una imagen; es de mi hermano____. Espero y vienen las palabras: “Tu hermano ____ nunca ha tenido media hora para ti”. Lo siento en los huesos, se me salen las lágrimas, permanezco en ellas y vienen otras palabras: “…ni tú tampoco para él…” Al completarse el mensaje de esa desconexión, la sensación es casi insoportable. Es hora de regresar a casa y voy con mi dolor profundo rumbo a ella. Estoy a punto de entrar a bañarme, suena el teléfono, reconozco la voz, pregunto ¡¿Eres tú ____?! “Sí, estoy en el aeropuerto. Tengo unos cuarenta minutos, quiero verte, traigo carro, ¿tienes tiempo?” Deshago mentalmente el compromiso que tengo. Te espero -le digo. Estoy temblando de la impresión, no lo puedo creer. Así que el EB-E no solo tiene que ver con lo de adentro, sino que se conecta con lo exterior, ¡y de qué manera! Llega, le comparto lo de la vulnerabilidad al sentirme como un niño de seis años con mi apariencia de adulto actual. Lo siento verdaderamente cercano a mí. Yo también lo escucho con toda mi capacidad empática. Ha sido el encuentro más recíproco, abierto y acogedor que hemos tenido él y yo en toda nuestra vida. Así de fantástico fue mi encuentro con mi hermano.
Ahora me pregunto si la “sincronicidad” del Focusing no será entrar en ese tiempo-atemporal -en el que raramente entramos los seres humanos- que nos hace darnos cuenta que somos una indisolube unidad.  


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78) 30-VIII-96: EN LA NATURALEZA, LO PRECIOSO SURGE
DE LO VIL: MI VULNERABILIDAD
Hoy fui a Los Viveros. Estuve tocando, sintiendo, la palabra del Libro de Jeremías sobre la renovación de su vocación de profeta 15:10-21 “...Y si sacas lo precioso de lo vil serás como mi Boca.” Estoy tocando la hierba y SIENTO cómo de la “vil” tierra brota la hierba, de lo vil de la hierba sale el oxígeno y de viles explosiones en el sol a 150 millones de km. de mí, viene la energía que hace que de la hierba salga el oxígeno que se hace una sola cosa con mis pulmones y me sostiene vivo. Todo esto estaba sintiendo en mi cuerpo cuando me doy cuenta de que de mis viles ojos estaban saliendo unas preciosas lágrimas. Enfocar y facilitar el EB-E es “SACAR LO PRECIOSO DE LO VIL”. 
Hoy he captado el EB-E como una MISIÓN en mi vida. He decidido ir a lo vil que está en mis libretas de autoanálisis y permitir que de allí venga lo precioso. Serás como “una muralla de bronce inexpugnable”, promete la Biblia. Esto es como una respuesta a mi sensación-sentida explicitada como VULNERABILIDAD.
 ¡TODO VIENE DE ABAJO HACIA ARRIBA! Lo precioso viene de lo vil. Tal vez ese “arriba” y ese “abajo” ni siquiera existan en realidad. Pareciera mas bien que todo viene desde adentro.

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79) SEPT. 96: ENFOCANDO CON ASUNCIÓN
QUE TIENE CÁNCER
Hace unos días la operaron de cáncer en el Instituto Nacional de Cancerología. La visito allí. Está casi irreconocible. Entre otras complicaciones le seccionaron un uréter al tratar de disecar el tumor invasivo y la tuvieron que reoperar. Salgo pensando que está por llegarle el fin.
Con temor le llamo por teléfono una vez que ha sido dada de alta (para morir en su casa, me digo). Le pregunto si hay algo en su vida que sienta como atorado, doloroso, irresuelto… Me cuenta lo que parece ser la historia de su cáncer. Recuerda vívidamente la muerte de cada una de dos personas queridas que para ella fueron amigos verdaderos. El vínculo con cada uno de ellos había sido muy cercano y auténtico, su muerte, dolorosísima para ella y sin nadie que le ayudara a procesarlas. Acoge, con mi propuestas, sus sentimientos de dolor y el de no comprender nada. El cambio sentido al final de su enfoque ha sido muy claro para ella y también para mí.
Llamo unos días después y me dicen que no está porque por primera vez desde que salió del hospital, se fue a la tienda por leche, ¡caminando! (5-VI-99) Ayer me llamó diciéndome que está muy bien).
Hace unos días me volvió a hablar, sigue felizmente trabajando: 3 VI 2004.
Al preguntarle tiempo después si sentía que había sido de utilidad aquél ejercicio que hicimos me dijo que en esos momentos comenzó su curación.
¿Qué se puede agregar?



***


80) 2-IX-96: EL GATO EN MI ESPALDA QUE ME INVITA A HACER UNA PAUSA MENTAL
Ayer estuvimos comiendo en casa de una de mis hermanas. Fue invitada mi suegra y en el curso de la reunión sentí muy intensamente su agresión y mi enojo contra ella también. Al despertar el día siguiente estaba muy perturbado, fui a los Viveros tratando de atender mis sentimientos lastimados pero como que no pasó nada.
Por la noche me puse a escuchar un cassette de Enfoque. Todo lo que escuchaba lo conectaba con Yolanda: "Ella debería escuchar esto, se lo voy a grabar y llevar", seguí escuchando el cassette y mi cabeza me decía "cómo le serviría saber esto…" Reciclando mi enojo contra ella me sentía cada vez peor, hasta que me di cuenta de que mi tiempo, mis pensamientos, mis sentimientos estaban dando vueltas alrededor de ella. Desconecté la cinta sonora y me puse a enfocar el cómo llevaba todo eso. Se acentuó la sensación de sentirme rechazado y herido, así como de mi rechazo y agresión de mi parte para ella. Me quedé allí esperando que se formara la sensación-sentida de todo ello y viene la palabra ABRUMADO-SOBRECARGADO. Acompaño el lugar donde se siente esto y viene la imagen de un gato negro sobre mis hombros que se sujeta con sus uñas a mi ropa y a mi piel al estar yo moviéndome con mucha ansiedad. Después de algún tiempo me doy cuenta que al RESONAR el asunto físicamente sentido con la imagen sucede algo: Mientras más ansioso estoy por el enganchamiento con mi suegra más se agarra el gato a mi espalda, maullando angustiado. Entonces viene una palabra: “¡PARA!” Poco a poco voy deteniendo mi marcha, mientras, el gato se va tranquilizando ¡y se duerme sobre mis hombros! Vuelve, al sentirme herido con desasosiego, a encajarme el gato sus uñas y a maullar aterrorizado mientras me muevo ansiosamente. La indicación ha sido clara. Tengo que parar y atender mi actitud de ansiedad desencadenada por el recuerdo, las palabras y todo lo que está detrás de ello y dejar que se forme la sensación-sentida de la totalidad de mi relación con mi suegra.
Esto desencadena toda una conscientización de mi relación con ella. Mi actitud hacia ella y mi herida vienen de haber estado tratando toda la vida de cambiarla, de CONVERTIRLA (siendo ella teóloga). Esto ha sido como cargar no un gato asustado, sino ¡una montaña sobre mis hombros!
Para el domingo siguiente mi suegra nos invitó a comer a su casa. Yo estaba expectante de cómo íbamos a comportarnos ambos después del conflicto que habíamos tenido el domingo anterior. Estando en su casa, viendo el mapa del lugar a donde ella iba a llevar a unas señoras alumnas suyas dentro de poco, ella pasa por el pasillo y sin pensarlo, le pregunto algo acerca del itinerario que seguirá en su viaje, ¡en ese preciso momento la piel se me puso chinita! Ella se detuvo y ante el mapa me comenta y explica muchas cosas en un clima de cordialidad. Mientras yo me dejo “tocar” por esa experiencia me estoy dando cuenta de mi inesperado e impensado cambio de actitud hacia ella!
Entonces viene la imagen de mi gatito dormido felizmente sobre mis hombros. ¡No lo puedo creer! Pero ya mi cuerpo sabe que no se trata de explicarme las cosas sino de sentir lo que estoy sintiendo: “¡Sólo siéntelo, Juan; sólo siéntelo!”, mi cuerpo me dice. Alegría y gratitud se hacen una sola cosa en mi cuerpo. Desde entonces mi tarea de tratar de “convertirla” ha estado desvaneciéndose dentro de mí. Qué liberación no tener que convertirla a ella, ¡ni a nadie!

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101).-13-X-96: ¿ENFOCANDO-DORMIDO?,
¿SOÑANDO-DESPIERTO?
 Despierto con una sensación-sentida y me vuelvo a dormir acompañándola: Sueño una iglesia muy grande, llena de gente. Entro por una plataforma y un scout habla de alguien que iba a ir en una carroza. Entiendo que es la misa de difuntos de un niño. Relata que el niño amaba la carroza que lo conduciría a la Felicidad. Eran una delicia las cosas que decía. Hay como una bolsa o calcetín que late en una esquina del templote, creo que es un pollito. Luego paso adelante, llevo un bulto grande, me siento en un lugar, escucho a una señora que continúa diciendo las cosas más bellas de aquél niñito.
 Despierto. Invito a mi hijo pequeño a ir a los viveros. Él me dice: yo también iba a invitarte, pero no sabía si a los viveros o a ver las nubes y el cielo.
Así continuaban en la realidad de afuera las delicias de aquél sueño.



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103) 22-X-96: ACOMPAÑANDO AMOROSAMENTE AL ADOLESCENTE EN MÍ
Durante la dinámica de “Sanando las ocho etapas de la vida”, veo mi fotografía de la cartilla militar. Siento en mi pecho una ternura como nunca hacia ese adolescente. Lo veo tan necesitado de afecto, tan inseguro, tan vulnerable, tan falto de afirmación y de cariño y con su autoestima en su mínima expresión. Lo amo con lágrimas acercándome a él con toda la delicadeza, aceptación y ternura de que soy capaz. Con un amor total, como si yo me hubiera convertido en el amor mismo para él.
Este fue mi regalo para él en esta etapa de mi vida. También hubo un cuestionamiento para Jesús ¿Dónde estabas entonces? La contestación era: “allí, uno contigo; lo que te pasaba a ti también me pasaba a mí”, pero yo me resistía a creérselo. Luego pedí esa fe que pudiera aceptar esa realidad. Viene la CERTEZA de que era IMPOSIBLE QUE ÉL NO ESTUVIERA AHÍ. Sigo acompañándolo y concluyo que ya fuera que estuviera o no Jesús, mi amor para ese adolescente sí estaba en esos precisos momentos, porque lo podía amar a través del tiempo y el espacio, desde un lugar sin tiempo ni espacio...

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104) X 96: UN ENCUENTRO AMOROSO CON EL MIEDO DE MI ADOLESCENCIA
Hoy en los Viveros, planeando ver la esplendidez de la salida del sol, llego al espacio abierto y me pongo a caminar por él con los ojos cerrados. Lo disfruto, ME DISFRUTO dentro de mi cuerpo. Nos disfrutamos mutuamente sintiéndonos una sola cosa. Siento claramente el lugar donde debo quedarme. Me detengo en él, le ofrezco a mi cuerpo todo ese paisaje. Aparece una palabra y una sensación en mi vientre con una imagen como de unas raíces que me rodean y que casi me asfixian. Imposible que me les pueda soltar; se llaman “mi miedo”. Agarrándoseme, me dicen “¡no te vayas!” Viene mucho dolor, lágrimas y finalmente una sensación como si de mí salieran otras raíces que abrazan a su vez ese miedo hecho raíces obscuras que desesperadamente me piden que las salve. Yo les digo que eso es lo que voy a hacer, a salvar a ese miedo, que cuente conmigo, que nunca lo abandonaré, que él es importante para mí, que jamás lo dejaré. Veo cómo a unos cuantos pasos, pasan los corredores pero no me importa, vuelvo a cerrar los ojos y todo fluye por dentro. LA ALEGRÍA DE MI ENCUENTRO CON MI PROPIO MIEDO ES INMENSA.
 Al regresa a casa y estarme bañando siento que algo está cambiando en mí, soy gentil con mi cuerpo, lo respeto y lo amo. Veo que eso no se traduce en ingresos económicos, viene de nuevo el miedo, solo que ahora al tocarme lo toco a él, lo acompaño y le ofrezco todo mi cuerpo para su libre expresión. Lo quiero tocar tocándome, acoger acogiéndome, amar amándome, respetar respetándome, acompañar acompañándome. Entonces viene ¿es esto cierto?  o solo una nueva manera de ver mi derrota completa. ¿Hay salvación para mí, hay esperanza?, ¿todo es solo ilusión? ¿Tendrán respuesta estas preguntas? ¿Tendrán sentido? Sea lo que sea ¿quién podrá separar mi mirada amorosa de ese adolescente confundido, temeroso, olvidado?
Con todo ello viene: ¡Nadie ni nada podrá impedir, Juanito adolescente, que te ame!

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106) 29-X-96: CÓMO LLEVA MI CUERPO MIS ASUNTOS
INCONCLUSOS
Voy caminando al consultorio con un asunto difícil e irresuelto, sentido como una pesada carga. Le pregunto a mi cuerpo ¿cómo llevas tú todo esto? Unos pasos adelante él me responde: “ASI”. Cualquiera diría que no hubo respuesta alguna, pero desde el proceso del Enfoque uno sabe que es una respuesta muy clara, realista, contundente.
Me quedo resonando esta expresión con la sensación-sentida. Entonces me doy cuenta que mi cuerpo de alguna manera ha llevado implícitamente todo esto y que lo ha hecho de una manera tan sobria, tan respetuosa, tan humilde que me deja profundamente conmovido.
 Él ha llevado todo esto sin destruirme, sin disolverme, sin estar hecho pedazos. Es mi mente la que catastrofiza lo que de una manera tan LEAL, tan SABIA, TAN SOBRIA, SIN RECLAMOS, SIN DRAMAS, mi cuerpo carga. Y no solamente lleva lo que estoy viviendo ahora sino mi vida completa y mi historia ancestral. Todo, así como está en mi cuerpo, así él lo lleva. Qué gratitud tan grande sentí hacia este cuerpo mío que me ha sido dado como don, como regalo.
Al estar con esto viene para mí con un profundo significado, esta antes incomprensible palabra: “…Pero me formaste un cuerpo…” Hb 10,5.

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¿DETENIENDO UN PROCESO OBSESIVO-COMPULSIVO?

58) ¿Puede un niño de seis años convertirse en Héroe para su sentimiento?
26-V-96: Es la primera vez que acompaño a mi hijo menor a enfocar:
Llego del trabajo con apetito, entro a la cocina, saludo a mi esposa y me dice que ya casi está la comida, que le diga a Andy que se lave las manos para que nos vayamos a comer. Lo encuentro en la TV y le doy el recado de su mamá. “Espérame -dice- tengo que ver esto”. Está bien le digo pero ya va a ser hora de comer. Entonces me pide : “Ve esto”. Regresa el video y me pone la escena de una mujer platicando con un niño que está al lado de su cama. Bueno, le digo, ya lo vi, prepárate para ir a comer. “¡No papá -me dice- vela otra vez! regresa la escena y me dice que la vea. Le repito que ya la vi... Entonces me dice "Es Sebastián (el héroe de la película La Historia Sin Fin) su mamá se va morir y se está despidiendo de ella”.
Entonces es que lo escucho verdaderamente y le digo: a ver Andy, qué es lo que sientes al ver la despedida. No me contesta, no sabe al parecer, qué o cómo decírmelo. Entonces yo le trato de ayudar: ¿sientes miedo? (pienso que a lo mejor siente miedo de que su mamá se muera) él me contesta muy enfáticamente: "No, yo no siento miedo". Entonces le digo ¿es dolor? Pensando como adulto, en dolor emocional por la inminente pérdida del héroe de la película de su mamá, y me repite con la misma seguridad: "No, no siento dolor". Intrigado, le vuelvo a preguntar. Entonces qué sientes. Pasan unos segundos y me contesta: “¡Pues tristeza!” Ah sí, ¡tristeza! entonces le digo y ¿donde se siente que está esa tristeza? "Pues aquí”, tocándose con toda la palma de su manita el lado derecho de su cabeza. Entonces le digo, oye Andy, ¿podrías acompañar tu tristeza donde ella está? Tal vez puedas poner tu mano ahí unos momentos y decirle que si te deja acompañarla. Se queda unos instantes allí, viene una leve sonrisa y me dice “Ya. Vamos a comer papá”. Yo admirado le comento a mi esposa más tarde lo sucedido, entonces ella me dice: desde que veníamos de regreso de la escuela me decía que le sacara esa película, cuando llegamos me dijo varias veces que lo acompañara a ver esa escena y lo hice, luego llegó su hermana de la universidad y le dijo e hizo lo mismo... Y luego llegaste tú...
Yo me quedé más admirado aún. Al día siguiente quise saber qué había pasado, así que le pregunté: Oye Andy, te acuerdas de lo que sentiste ayer al ver la escena cuando estaba Sebastian despidiéndose de su mamá? De inmediato él me contesta: “¡Pues tristeza!” Entonces le pregunto, y dónde la sentías, “aquí”, me contesta, señalándose el mismo sitio, ahora apuntándolo con un solo dedo. Casi sin poder creerlo y por último, le digo ¿Y qué hiciste con ella? “Pues LA SALVÉ”. Y se va...
Desde entonces ya no tuvo nunca que ponerse a ver esa escena. Necesitaba el contacto con alguien que le ayudara a procesar la tristeza que sentía por su amigo y héroe de la película..., o ¿tal vez algo de su propia historia?...
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111) 10-XI-96: "ESO ES UN FOCUSING"


Escucho en el baño mientras me rasuro un cassette de mi curso inicial de Focusing. Entra mi hijo (de entonces seis años y quien ya había tenido algunas experiencias de Enfoque) y escucha que se trata de estar en una relación como de casado con su propio cuerpo y me dice: “Eso es un focusing”. Yo muy sorprendido y admirado digo ¿¡Qué!? Él me lo repite más enfáticamente aun: “Eso es un focusing” Sí, le digo, pero ¿cómo sabes que están hablando de Focusing? Entonces él me responde con absoluto convencimiento: “Pues porque dice que es estar casado con su cuerpo”.
 Su respuesta me dejó sin palabras.
Desde entonces he reflexionado que si un niño experimenta el Enfoque como una conexión indisoluble con su cuerpo está listo para experimentar esa misma relación con todo y con todos.


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116
) XI 96: ENFOCANDO SI IR O NO "A QUERÉTARO".
Un día antes había recibido, por escrito, la invitación de la directora del centro donde había recibido otros niveles de profundización en el Enfoque. Era para ir ahora como facilitador al cuarto curso de Enfoque Bio-Espiritual de los PP. McMahon y Campbell en México que sería, como al que asistí yo hacía un año, en un lugar de retiros en Querétaro. Recibir esa invitación es lo más grandioso que me ha podido suceder después de tomar cursos de varios niveles y pasar las pruebas como facilitador de Enfoque. Sin embargo algo me dice que eso es demasiado para mí. Que no tengo ni la preparación ni la experiencia ni los conocimientos para fungir como tal.

Entro por la mañana a ducharme. Me veo al espejo. estoy triste, deprimido, desencajado. Me vienen recuerdos acerca de la Presencia acogedora de los PP. McMahon y Campbell. Me doy un saludo y una palabra de aliento mientras acaricio mi rostro. Al estar con cómo se siente todo ello viene: “No mereces ir a Querétaro.” lo resueno con como me veo al espejo  y me digo, "Sí, exactamente así me siento ahora". El mensaje continúa desenvolviéndose: “los que van a tomar el curso tampoco merecen ir ... ni el equipo del COSC... ni ME, ni Pete, ni Ed merecen ir”. Me quedo acompañando esto. Lo siento muy inquietante, intrigante, sin explicación alguna. Permanezco conectado con mi sensación-sentida de todo ello, esperando por si viene algo más que no sé que pueda ser. “Tampoco Gendlin merece ir". Para entonces ya no entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando. Entonces vino: ...para cada uno ir a Querétaro es un regalo personal: para Ed, para Pete, para M.E (la directora del Centro), para ti y para todos todos. Experimento reducción de la intensidad del dolor y no siento molesto el zumbido de la cabeza. Siento mucho agradecimiento. Ha venido desde dentro de mí una impensable respuesta, de la cual no puedo tener duda alguna. Salgo del baño transformado, le comparto a mi esposa lo sucedido (ella estaba al tanto de mi indecisione). Entonces ella, viéndome a los ojos me dice:Ya estás listo para ir a Querétaro.”


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122).-2 XI 96: “… Y SI SACAS LO PRECIOSO DE LO VIL…” SE ME ACTUALIZA EL MENSAJE DE JEREMÍAS

Estoy viviendo como facilitador de Enfoque Bio-Espiritual, la experiencia más grandiosa de mi vida. El estar acompañando a personas que cargan dolores insufribles y palpando el cambio en sus vidas me llena de agradecimiento por la experiencia que estoy viviendo (un hombre que perdió a su hija en el terremoto del 85, una mujer a quien su hija le acaba de decir que es lesbiana, otra con enfermedad de Parkinson, un hombre –psicoterapeuta- cuyo padre está muriendo invadido por cáncer…).

Hacia el final del curso, antes que nadie se haya levantado, salgo de mi habitación y me siento en la hierba empapada de rocío y me pongo a enfocar sobre algo que he estado constatando en cada una de las personas que han enfocado sus asuntos problemáticos personales: su cambio a medida que los van tocando y resolviendo. Siento un impulso, tengo que ponerme en marcha yendo fuera de las instalaciones del retiro. Caminando por una vereda veo a mi izquierda un puerco joven, muy “corriente” (con los pelos parados, las orejas levantadas, todo enlodado), trompeado algo. Escucho un tronido de algo que ha masticado. Me da curiosidad y detengo mi marcha. Me quedo viendo lo que está haciendo: buscando algo en la materia fecal. Me acerco y distingo allí un granito de maíz que el animal en seguida y entre todo lo demás, detecta, tritura y deglute… entonces viene la palabra del libro de Jeremías “…. Y si sacas lo precioso de lo vil, serás como mi Boca”. Me quedo allí estremecido por la precisión del símbolo que me ha sido regalado.
Las ocho personas que conforman el pequeño grupo del que soy facilitador en el curso de Enfoque Bio-espiritual (en Querétaro), están siendo transformadas, encontrando vida nueva al enfocar.

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ACOMPAÑANDO A JUAN ADOLESCENTE

Miércoles de madrugada en el curso de Enfoque Bio-espiritual: 
Siento una actitud de admiración. Estoy de rodillas llevando los brazos al cielo, luego me tiendo en el pasto húmedo de espalda mirando al cielo lleno de estrellas. Vienen recuerdos: la estampita del niño viendo su estrella que le regalé a mi primera novia; de cómo yo veía y veía aquella estrella y sus bellísimos destellos junto a la Cruz del Sur desde mi ventana en Morelia. Luego me llega el recuerdo del momento que decido estudiar medicina. Veo mi rostro de adolescente de 16 años tomando esa decisión. Sigue el llegar al D.F. para estudiar la carrera lejos de la familia, de Dios, hecho pedazos; viviendo un infierno interior. Al acompañar esto viene la imagen de un DESIERTO, y de allí, de una manera sentida, viene que la promesa de la posesión de la Tierra Prometida es poseer mi propio cuerpo con sus sentimientos.

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164) MI PEQUEÑO GRUPO ME DA UNA ENORME LECCIÓN DE ENFOQUE

En el curso de Enfoque Bio-Espiritual con Frank Firmat, yo soy el Facilitador de un pequeño grupo. Hacia el final, mi grupo me pidió que yo enfocara mientras uno de ellos me acompañaba.
Traigo encima el enojo, la frustración por haber sido mi grupo desplazado hacia atrás del salón y por las maniobras de X persona y el apoyo de F. F. hacia él. Al enfocar esto viene una imagen: es un caballo negro bañado en sudor al que el insensible jinete fustiga haciéndolo correr a su máxima velocidad. Yo siento una enorme compasión por el animal. Estoy con todo esto y se lo refiero a quien me acompaña. Pasa el tiempo, no viene nada más y le digo a mi acompañante sintiendo que el grupo está inquieto por mi silencio prolongado: “Estoy tratando de procesar todo esto”. Ellos hacen un intercambio de ideas y finalmente mi facilitador me “refleja”: “Estoy sintiendo todo esto”. En ese momento me cae el 20. Se trata de sólo sentir ¡no de ponerme a procesar! Entonces hay un maravilloso cambio sentido después de ese bloqueo en aquello tan doloroso. Experimento la sabiduría de mi grupo de alumnos al llevarme más allá de mi preocupación (mental) por ellos y por mi propio proceso. La enseñanza que recibí fue que la sabiduría de quien me acompañe al enfocar es digna de ser tomada en cuenta y que debo dejarme conducir por el proceso corporal que todo ello desencadene en mí.
Al final de mi ejercicio de enfoque, el caballo, exhausto (yo mismo) estaba siendo acogido por cuantos me rodeaban.


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171).-12-VI-97: UN DIALOGO CON UNA SABIDURÍA ESENCIAL. LLENAR EXPECTATIVAS AJENAS, MI PROBLEMA BÁSICO

Estoy tratando de llenar las expectativas de alguien y viene: ¡Eso ha sido mi vida entera!: Llenar las expectativas de todo mundo, y cuando no lo logro me deprimo o me alejo. Llego, estoy lavando unos trastes. Hay un dialogo dentro de mí, yo simplemente estoy presente a esto: “¿cuáles son las expectativas Tuyas para mí?” -“Yo no tengo ninguna expectativa para ti, Juan. No te DI el ser, para pedirte nada. Yo ya SOY. No necesito nada. Te participé de lo que Soy, por ti, no por mí. A mí no me hace falta nada”. -Entonces, ¿no tengo que llenar las expectativas de Jesús hacia mí? -“Jesús no fue a decirte de ninguna expectativa. Él fue a revelarte que yo te regalé el Ser, tu ser tal y como eres”. -Entonces ¿no tengo que ser como él? –“No, él ya ES, no necesita nada tuyo. Él no te pide nada tampoco. SIENTE esto, DEJA QUE TU CUERPO LO SIENTA. Nada más”. Cómo resonaba en mi pecho todo este diálogo, no es posible describirlo en palabras.


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174).- 24-VI-97: UNA MADRE EPILÉPTICA CUYO HIJO CAE DE LA CAMA

Hace un rato vi a Aarón G. de ocho meses de edad.

Se había caído de la cama mientras su mamá se quedó dormida tras haber tomado sus anticonvulsivantes (es epiléptica a causa de cisticercosis cerebral). El bebé no dejaba de llorar y a media cuadra del consultorio yo ya escuchaba su agudo llanto, el cual no cesa durante todo el interrogatorio y la exploración física. Él estaba neurologiocamente bien. Ella no se veía nada bien a pesar de las buenas noticias que le había dado. Le pregunto: ¿Hay algo de todo esto que sienta que es lo que más le impide sentirse bien? “Sí”, me contesta. ¿Podría atender el cómo se siete eso ahora? Empieza a sollozar. “… es como asfixia”, me dice tocándose el cuello. Vea si puede encontrar un lugar desde el cual darse cuenta cómo lleva su cuerpo esta sensación de asfixia. Ella llora y camina mientras carga a su bebé que no puede apaciguarse. Le sugiero que vea si así como está abrazando a su bebé puede también abrazar esa sensación de asfixia. Lo hace y el bebé se aquieta instantáneamente. Mientas tanto, ella cierra sus ojos y ve una luz muy brillante, hermosa y grande y otras pequeñas. Su rostro comienza a transformársele y el niño se le queda dormido apaciblemente en los brazos. Entonces puede sentarse, cerrar los ojos y permanecer ahí unos momentos. “Todo está cambiando” me dice, “me siento mucho mejor.” Le sugiero que si aún hay algo inconcluso allí vea si está bien comprometerse a seguirlo atendiendo. Termina con el Paso 6 del Enfoque B-E, y su cara es otra. Hay un destello de vida nueva en ella. El bebé despierta, feliz. Ella me comenta que en mi voz había sentido calidez y cercanía y que eso le había ayudado mucho a acompañar su asfixia.
Llegando a su casa me habló por teléfono y me dijo que yo no solo era el pediatra de su hijo sino que me sentía como un amigo. Esto me dio mucho gusto.
Al salir del consultorio me digo: es la primera vez que acompaño a una persona mientras pasea a su bebé dando de gritos y ella tratando de consolarlo.


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178) UN SÍMBOLO

Viene que un símbolo es algo que viene del proceso del enfoque y que siempre te conectará con la realidad de estar muriendo y también con la realidad de estar re-suscitando. El símbolo es algo que proviene de una interacción y que se conecta con la S-S que ha tenido que formarse como tal. Es símbolo sólo hasta que conecta con mi sensación-sentida. Puede haber estado allí pero no lleva adelante mi proceso sino hasta que conecta con mi sensación de la totalidad de un asunto importante para mí. Es la sabiduría misma de mi cuerpo, acumulada por millones de años y que espera pacientemente que yo la escuche permaneciendo a sus pies como en contemplación para darme esa su sabiduría acumulada “por siglos eternos”. Y todo ello en, a través de, mi propio cuerpo para que no tenga dudas si será cierto o no.


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181).-30-VII-97: TOCANDO MI PROPIA MUERTE

Voy camino al consultorio, cargando mi agobio, mi desesperanza, desilusión, fracaso. Bajo el edificio en construcción vienen las palabras: “Se siente todo esto como estar muriendo”. El Cambio- Sentido es inmediato, instantáneo, lo siento por todo mi cuerpo. Se siente haber tocado mi propia muerte, haber tenido acceso a ella, pasando a través de los significados en mi mente acerca de ella de horror, miedo, disolución, extinción…, y que ahora se hace accesible a mi propia experiencia sentida. Para mi cuerpo la experiencia de estar muriendo re-suscitando ¡es lo más natural! (La distancia entre morir y vivir es abrumadora para mi mente, es como huir de una ponzoña envenenada, pero para mi cuerpo es como cualquier otra cosa. La acojo física, corporalmente y permanezco vivo, sin disolverme, sin aterrorizarme. Y aquí estoy, más integrado que antes de contactar sentidamente con ella.


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187).- 2-IX-97: "NO TE RETIRES JUAN, NO TE RETIRES"
Me veo en el espejo, acompaño el cómo se siente mi aspecto y viene una sensación en el estómago. Veo mis ojos y me digo ¿puedes amar esta piel ajada?, ¿su color moreno?, ¿esos ojos tristes? y la respuesta es “Sí”. Salgo de casa y sigo acompañando mi S-S. En el cuello, hay dolor, ahogo. Voy acogiendo el no haberme podido amar más -pero no como culpa o irresponsabilidad sino como a lo más que he podido llegar, aceptando, acogiendo, acompañando y amando, hasta el límite de mi afectividad- a ese que soy yo mismo. Surgieron las palabras: dar la vida por alguien es el amor más grande. Pasan horas y vuelvo a contactarlo, aquí está este dolor en mi garganta, que me pide a gritos ahogados que me acerque a él, que lo toque, que lo acompañe sin quererlo cambiar, que lo sienta, que lo sostenga, que lo proteja, que lo cuide, que lo defienda ¡de mí mismo!, que nunca más lo traicione, lo olvide, lo maldiga, lo ignore, lo invalide, lo racionalice. Esto quizá sea simplemente estar viviendo. Camino por la calle con esto y las lágrimas casi se me salen. Volteo al cielo y se me van para adentro (las lágrimas) como si me limpiaran por dentro, viene una sensación de alivio.
La dirección de mi dolor era hacia la redención. Era el precio de mi rescate. Conectarme con esto es conectarme con Dios. Dios y mi historia, mi fisiología, mi anatomía, mi bioquímica no son dos cosas distintas, son exactamente una y lo mismo. Viene un recuerdo cuando LFM me decía al besarla “no te retires Juan, no te retires”. Así me dice esa Realidad que es Dios cuando me acerco a ella. La siento gemir, llorar, clamar: “…no te retires Juan…”


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192).- 6-X-97: NOS CONECTAMOS UNA ABEJA Y YO ¿EN UN SOLO Y MISMO SENTIMIENTO?
Hace dos días la vi en la sala; voló y se me ocultó. Ayer al verla volar tomo un folder y trato de llevarla desde el lugar donde estaba, hacia la ventana. Voy al rincón en donde se encuentra ahora, se voltea poniéndose directamente ante a mí, me siento amenazado por ella y surge miedo en mí, de que me pique y de que a ella, encajarme su aguijón le cueste la vida y dejo de tratar de conducirla. En ese mismo instante vuela en línea directa hacia la ventana y sale velozmente por ella. Yo me quedo atónito viendo lo que ha hecho.
Al percibir mi miedo se dio cuenta que podía picarme, que me dolería pero que ella moriría. Yo estoy seguro que ella percibió todo esto. Al contactar mi miedo, éste me liberó de la abeja, y a ella la liberó de mí. Muchas cosas EN JUEGO se RESOLVIERON a través de lo que pasó: No "tuve" que echarle Baygon, ni tratar de echarla fuera; ella no "tuvo" que picarme, ni que buscar la salida, en cambio la sensación de estar conectado con ella en un sentimiento común (empatía) fue impresionante dentro de mí. El CAMBIO SENTIDO de liberación cuando ella salió por la ventana fue bellísimo. ¡Ella sabía perfectamente cómo salir, conocía la salida! Así que no tuve que ser muy inteligente para darme cuenta que si permaneció ella allí era para darme esa lección. Así lo creo, y más que eso, así lo siento.

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196).- 11-XI-97: "TE SIENTO A CUATRO MIL KM DE DISTANCIA"
Ayer. Acompañando a JLR. Me critica mi acompañamiento casi en todo. Luego enfoco yo y él me acompaña: me siento deprimido, cansado, estaba encorvado, triste. Viene una sensación en mi estómago y de allí la imagen de estar ante un caballero medieval con su coraza, pechera, escudo que lo protege y aísla de afuera. Luego todo queda en un cofre conteniendo algo valioso pero yo no la podía abrir. Se lo describo y me dice: “pregúntate si estaría bien terminar el ejercicio por ahora”. Me quedo con estas palabras y viene dentro de mí “Te siento como a cuatro mil km. de distancia”. Me sonrío y le digo que quiero continuar enfocando. Hay un tono muy oscuro y lentamente aparece cierta claridad muy tenue y luego empiezan a caer como gotas del metal fundido de la armadura, lo que me da esperanza. Al final estoy erguido y respirando profundamente. El cambio sentido era muy claro pero yo no me permitía aceptarlo, pensando que no era real. Termino mi ejercicio de enfoque prometiendo acompañar esto.
Al despertar el día siguiente estoy sorprendido. La luz del día era tan clara, el sol tan radiante. El cambio sentido había permanecido en mí hasta el día siguiente.
Después me di cuenta que aunque la propuesta de quien me acompañe a enfocar esté lo más desenfocada posible, hay que tomarla en cuenta. Esa indicación/propuesta me permitió darme cuenta del continuum que el proceso del Enfoque es y que necesitaba seguir la secuencia de los pasos corporales del cambio ya inscritos en mí, y sin tener que conflictuarme con quien me acompañe a enfocar.

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